Aprender por el Ejemplo Bíblico

Aprender por el Ejemplo Bíblico es un sermón sobre el principio bíblico que Dios ha implementado. Aprendemos solamente por un maestro que vive los principios que quiere enseñarnos.

por Pastor David Cox

El Aprender Espiritual es por un ejemplo vivo
Por David Cox © 2009

Introducción: – Vamos a aclarar unos de estos elementos para que entendamos como es el patrón bíblico que Dios nos ha dado.

Hay un montón de ministros hoy en día, y la mayoría no son bíblicos porque se rompe con este elemento del patrón bíblico. El maestro espiritual quien sigue el patrón bíblico tiene a fuerzas que ser un ejemplo a sus seguidores.

Vimos la semana pasada que hay grupos que niegan que una iglesia tradición sea bíblica. Piensan que cada vez que se reúnen dos hermanos en un restaurante, esto cumple con todo lo que quiere Dios en cuanto a nuestra relación entre sí.

Heb. 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Vimos en este pasaje que no es de juntarnos, sino de congregarnos formalmente para los propósitos de Dios, en que tenemos que tener cultos, tenemos que evangelizar, tenemos que orar, tenemos que cantar, tenemos que recolectar ofrendas para pagar la obra de Dios, y muy importante, tenemos que tener la lectura de actual versículos de la Biblia, y una explicación y aplicación de ellos a nuestras vidas. Esto es lo que define la iglesia. Sin estos elementos más esenciales, no es una iglesia.

Parte de todo esto es la presencia y ministerio de hombres de Dios, quienes son maduros espiritualmente.

Aclaramos de la semana pasada, que nadie tiene autoridad en sí en la iglesia. Toda la autoridad que tiene o se expresa en el ministerio viene de la autoridad suprema de Dios, y no es en el ministro. O sea, Dios es el dueño del rebaño, y los pastores son nada más empleados para Dios.

1Pe. 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Siendo esto el caso, nadie puede “hacer lo que le da la gana” con la iglesia ni tampoco con los hermanos. Todos los ministros son bajo las restricciones y mandamientos de Dios, para buscar, estudiar, conocer, y luego cumplir con la voluntad de Dios. Nadie puede abusar de los hermanos, ni dominar sobre los hermanos.

Luego en otro sermón vamos a ver el asunto de la libertad cristiana en la iglesia, porque es muy importante. Hoy vamos a ver el punto de requisito del buen testimonio en el aprender espiritual.

I. Aprendemos espiritualmente por el oír y ver.

Heb. 13:7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

La Biblia propone que debemos acordar (repasar, recordar, ejercer memoria) sobre la vida y fe de los pastores. (Esta palabra “pastor” no es la palabra “pastor” realmente, sino mejor traducido “líder”, los que nos han gobernado, quienes en la Biblia son los pastores).

“considerad” es mirar de nuevo, o atentamente.

“Imitad” – mimar.

Entonces el aprender bíblico es basado en una persona enseñando a otro, pero siempre el maestro tiene que ser el ejemplo vivo de sus propias enseñanzas.

Mat. 10:24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor…

Luc. 6:40 El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.

Entonces el principio bíblico de aprender de otra persona es que cada estudiante tiene que imitar a su maestro.

A. Todos somos seguidores de Jesucristo.

Ef. 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Estamos estudiando los atributos morales de Dios en la escuela dominical, porque nuestra salvación gira alrededor de nuestro amor para Dios y nuestra relación personal e individual con Dios.

Como un hijo quien ama a su padre, debemos nosotros amar a Dios de tal forma que imitamos su carácter moral.

Además de que esta pasa por causalidad, Dios directamente nos manda de hacerlo.

1Jn. 2:6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Comunión espiritual con Dios que brota como resultado de nuestra relación individual y personal con Dios es algo que nos empuja y nos esfuerza que seamos como Dios es moralmente hablando.

Jn. 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Jesús mismo vino a la tierra en la forma de una vida completa de eventos y enseñanzas para darnos un ejemplo complete para que sigamos.

1Pe. 2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

El mandamiento es que cada persona sea “un cristiano”, un pequeño cristo que sigue el camino de Jesucristo.

B. Imitamos a los líderes y maestros quienes sigan mejor a Cristo.

El propósito o plan o patrón de Dios es muy específico. Dios hizo iglesias locales para que los salvos se junten en ellas para crecer espiritualmente, y en conjunto, hacen la obra de Dios.

Satanás ha destruido la mayoría de las iglesias por meter falsos profetas como pastores, y congregaciones de inconversos que apoyan todo lo falso, incorrecto, y tonterías que vemos tan comunes hoy en día.

1Co. 11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

El punto céntrico que no podamos pasar por alto es que todos (líderes y miembros de las iglesias) debemos ser imitadores de Jesucristo. El que no hace esto, ni modo quien es, está pecando.

Tenemos que exigir que todos en posiciones de liderazgo, administración, enseñanza, o cualquier otra cosa “oficial” adentro de la iglesia cumple con el ejemplo de Cristo es su vida personal.

Fil. 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

La doctrina que dio Pablo fue por enseñanza, pero también fue por el oír y ver en su vida personalmente todo el carácter moral que Pablo enseñaba en el vivo ejemplo de la vida de Pablo.

1Co. 4:15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitéis.

Vemos que parte del testimonio de Pablo es que salió a la calle a testificar de su fe personal a los inconversos. Por haber actualmente testificar, tuvo personas quienes fueron salvos por medio de su actividad personal en el evangelismo.

Pablo les obligó a sus seguidores, a sus hijos espirituales, a las personas que aceptaron a Cristo por medio de él de imitarle en este punto especialmente.

En esta serie estamos viendo las marcas de una buena iglesia y una mala iglesia. Puedes marcar muy claramente que el evangelismo (que es de presentar inconversos en la calle que Cristo murió en la cruz por ellos, y resucitó el tercero como aprobación de Dios de su sacrificio) es algo que pocos falsos profetas van a hacer como hábito de la vida. Saben todo esto, pero el hacerlo como ejemplo de Cristo es algo que ellos no quieren entrar en ello.

Fil. 3:17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Hay muchos ministros quienes son malos o falsos profetas. Pablo nos avisó de que debemos seguir los buenos ejemplos de hombres y mujeres de Dios quienes a la verdad sigan el ejemplo de Cristo.

Los falsos profetas, o los malos ministros son personas quienes realmente son ministros para Cristo, pero son enemigos de la cruz. La semana pasada vimos,

Mat. 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Jesús les identificó como “vestido de oveja” o sea, quieren identificarse como un cristiano, uno de nosotros. Entonces calificamos los ministros entre nosotros según que vemos que cumplen con el ejemplo de Cristo, y no aceptamos nada más a un ministro porque dice que es un ministro.

Mat. 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Lo que distingue un ministro de Dios de otro va a ser por sus frutos. ¿Qué produce su vida en cuanto de fruto espiritual?

Heb. 13:7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

Cualquier tonto, hipócrita, perverso puede pararse y dar un oratorio bonito. Hasta que hay libros con sermones completos que se pueden repetir.

Pero todo esto regresa a nuestro punto central, Dios quiere una persona ejemplar de los principios de Dios de enseñar los principios de Dios. Satanás acepta que un ministro enseña los buenos principios de Dios mientras que es hipócrita, para burlarse de Dios.

Todo el relato de Job era sobre esto. Satanás le acusó a Job de ser un hipócrita, y Dios dijo que no era. Entonces Dios le dejó Satanás hacer mal a la vida de Job para demostrar quien era correcto. Todo el libro de Job se cuelga sobre un solo punto.

Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. 10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

La integridad y rectitud de Job (y todos los ministros de Dios) es lo que les dan validez de ministrar, o lo que les hacen inválidos en su ministerio.

Mat. 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Obediencia a la voluntad de Dios es el criterio de ser un buen ministro o un malo ministro. Además es el criterio de ser un buen cristiano o un falso cristiano.

Estos supuestos ministros de Dios hicieron profesión de ser ministros de Dios, profetizaron en el nombre de Dios (predicar), y lucharon supuestamente en contra de las fuerzas de maldad (los demonios). Esto lo tomo yo que ni supieron que son ministros de Satanás. Fueron hipócritas quienes que ni entendieron su situación y relación con Dios (que era falso).

Supuestamente hicieron milagros en la obra de Dios. Su vista era en la aprobación divina por medio de milagros, sanidades, y otras cosas externas que Satanás les dio para seguir su engaño, y todos quienes les siguieron en su ministerio también se fueron juntos con ellos al infierno.

Tenemos que tener sabiduría que distinguimos y discernimos entre lo falso y la verdad en cuanto a los ministros y sus ministerios.

Esta condena “apartaos de mí, Nunca os conocí” no puede ser nuestro destino.

Mat. 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Jesús nos dio la posición del fundamentalista. Que hay una roca que no se puede moverse de allí, en que nos basamos todo sobre la voluntad de Dios y no aceptamos otra cosa. Es nuestra fundación o fundamento, y por esto queremos identificarnos como personas que nos arraigamos sobre la base esencial de la salvación y esta voluntad de Dios.

II. Hipócritas enseña hipocresía sobre todo.

A. Los falsos profetas son hipócritas.

Jer. 23:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra.

Los falsos profetas quieren un estilo de vida para ellos mismos, mientras que predican y exigen que sus seguidores hagan otro estilo de vida.

B. Dinero es un fuerte motivo y consideración para el falso profeta.

Fil. 3:17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Pablo identificó a estos falsos como personas quienes terminan en la perdición. Su fin o su fruto no son bueno. Además Pablo nos dio la marca de estos malos hipócritas que “su Dios es el vientre”. Esto quiere decir que marcamos un falso profeta muy fácilmente por su codicia a cosas económicas. Vimos la semana pasada que es bíblico que el ministro dedicado a tiempo completo sea pagado un justo salario.

1Co. 9:14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Luc. 10:7 Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.

1Tim. 5:17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

Entonces la posición bíblica no es que no reciban pago por sus labores, sino que no es su primera preocupación, o sea, su prioridad y alto interés sobre todo no es el ganarse mucho dinero.

1Tim. 3:3 no codicioso de ganancias deshonestas,

Hay ganancia justa, y hay ganancia deshonesta. No dice nada que el ministro no gana nada en el ministerio sino no gana más que es debido.

1Pe. 5:2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;

Claramente el motivo del ministro bueno no es de ganarse mucho dinero, riquezas y lujos, sino su motivo es de servir al Señor, y que los hermanos le apoyan económicamente.

C. Su gloria es vergüenza, y su vista es terrenal.

Fil. 3:17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

De lo que se jacta el falso profeta es realmente vergüenza. Se jactan de sus lujosas iglesias, de su lujoso estilo de vida, y de muchas otras cosas que demuestran su distancia del corazón de Dios.

El pensar del falso profeta es simplemente que todo es este lado de la gloria. No piensan en almas en el cielo quienes llegan allá por medio de los esfuerzos de la iglesia y ministerio del falso profeta.

No piensan que va a ser premios en el cielo por qué cosan hacen aquí en la tierra, ni tampoco que esto hace valido sus esfuerzos espirituales en vivir limpiamente y sanamente, dejando el pecado.

Mat. 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Rom. 8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden 8; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Conclusión:

Entonces, aprendemos espiritualmente de la vida espiritual de nuestros maestros. Por esto, tenemos que exigir buen testimonio de todos que pretenden de enseñarnos o gobernar a la iglesia en cualquier forma.

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