Peligros para el Ministro

Por David Cox

El ministerio no es sino sus peligros. Pero tenemos que enfocar en un punto antes de verlos. El ministerio gira alrededor, falla o tiene éxito, de base de que una persona cumple con la voluntad de Dios. Esto quiere decir que hacemos correctamente lo que quiere Dios por razones (motivos) correctos, en una forma (método) correcto.




1. Profesionalismo.

Tal vez esto es un poco difícil de definir y entender, pero hay unos ministrando que piensan que en una forma son arriba y mayor del cristiano común que supuestamente él está sirviendo. Por medio de estos falsos conceptos, ha crecido una idea de que hay dos tipos de personas, clérigos y laicos. La idea es que porque uno es “profesional” o un clérigo, que los demás deben darles mucho honor y exaltar a los clérigos demasiado, haciendo casi servicio o esclavitud a estos. Los clérigos tienen “dignidad”, y se dan uno al otro nombres como “reverendo”, “doctorado”, etcétera.

Todo esto va a la orgullo de estos ministros y minimizar a los que no son de su nivel (adentro o afuera del ministerio de tiempo completo). El punto aquí es que un ministro es simplemente un siervo de otra persona. Todo esto va en contra de la calidad de Jesús de servicio humilde, y una actitud manso. Jesús lavaba los pies de sus discípulos. Este hecho demuestra la actitud correcta, y no es de jactarse sobre la vida de los demás ni de dominar a los demás, pero el siervo que capta correctamente su misión de Dios es alguien que le hace útil a otros, a los hermanos en Cristo.

Cuando uno analiza esto, pensando, no hay diferencia entre el recién convertido que reparta boletines antes del servicio, o el pastor de 60 años en el ministerio, todos somos para ser útil y una bendición a los demás. Si calificamos cada ministro por esta medida de Cristo, muchos “profesionales” fallan, porque su utilidad es realmente auto-exaltación, no el ser útil a los hermanos.




2. La falta de requiere más de lo mínimo.

Otro error o peligro aquí es el otro extremo, y esto es de hacer el ministro tan “común y corriente”, que no demanda más altas normas para los que se ponen delante de todos a dirigir, enseñar, y predicar. Sí, importa que el pastor tiene su vida en orden.

3. Jactancia intelectual.

He visto pastores que simplemente piensan que ellos saben mejor que Dios. Déjame explicar. La Biblia propone un plan donde vamos a evangelizar. Lo principal del ministerio es de testificar tu fe a otros. Pero muchos pastores entran en el estudio de la Biblia, y ellos encuentran sus doctrinas favoritas, y luego se cae en un estilo de arrogancia.

En lugar de evangelizar, ellos pueden nada más predicar estas doctrinas y creencias, y todo será bien. Hasta puedes predicar buena doctrina, y tu iglesia va al bote de la basura. ¿Por qué? Porque buena doctrina bíblica te lleva a la conclusión que tienes a fuerzas a testificar y evangelizar a los inconversos donde están ellos. Donde se encuentra a ellos, en la calle, en sus casas, en lugares públicos.

El problema es que estos intelectuales hacen todo menos lo que es el evangelismo bíblico. Dicen que no tienen el don para esto, son tan importantes que no tiene el tiempo para que ellos se pierdan sus vidas en ello, etcetera. Pero en el fin de todo, el evangelismo es un mandamiento para cada creyente. Tu iglesia no va a evangelizar si tú no le muestra por tu propia vida que es importante, o sea, que tú mismo lo haces fielmente.

El fin de todo es de ser como Jesucristo. ¿Él vino con la misión de qué? ¿De nada más enseñar buena doctrina? ¿De apoyar económicamente o médicamente a la gente? No. Vino para salvar almas. En su muerte nos mostró el sacrificio. En su vida nos mostró el ardor de siempre estar  testificando sobre la salvación. Ni modo como “entiendes” el ministerio, si no llegas a ser como Jesucristo, fallaste.

4. Pureza sexual. 

Pastores ayudan a gente. La gente que tiene gratitud para los que le ayudan. Desafortunadamente, muchos pastores dejan que esta gratitud crecer a otra cosa. Algo sexual.

Primero, veo que el pastor que se cae en esto, como no ha entendido que de su propia moralidad comparte moralidad para su iglesia. O sea, ni modo lo que dices y enseñas, tus estudiantes copian lo que eres (para maestros). Tus miembros copian lo que eres (para pastores).

Segundo, digo, 1Tim 3 dice que el obispo (supervisor) tiene el requisito de ser un hombre de una sola mujer. No debe tener relaciones románticos con otras mujeres afuera de su esposa. La dedicación que demuestra a su esposa es paralelo a lo que la iglesia debe tener para Cristo. Todo indebido afuera de esto es fornicación espiritual para la iglesia. Igualmente, el pastor no debe varear nada de nada en su devoción a su esposa. Si no tiene esposa, no debe ser pastor. Es requisito.

Habiendo dicho esto, el pastor y su esposa deben tener relaciones sexuales, y de allí, satisfacerse con esto. Si no es suficiente, deben hacerlo suficiente. Deben hacer más o calmar sus pasiones.

Tercero, la íntegridad del pastor en enseñar y aconsejar a su gente es edificado sobre una confianza espiritual que tiene él con ellos. De tener relaciones con otra que no sea su esposa legal y correcto es de destruir esta confianza.

5. Deseo económico.

A la verdad, las iglesias de hoy en día hacen muy bien en general en pagar a sus ministros. Pero hay unos ministros que simplemente no lo dejan así. Tienen que entrar en hacerse rico por su rebaño. El rebaño no es nuestro, sino somos trabajadores por Dios, y él es el dueño.

Estudie los pasajes de la Biblia y vas a ver que Dios requiere que sus ministros sean libres de deseos de ganancia ilícita. O sea, es correcto que la iglesia





Acciones de Gracias: Thanksgiving

Debemos dar gracias siempre al Señor por todo lo que nos hace.

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