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Pastor David y Tule Cox

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Consejo Financiero (Financial Aids)
inversión eterna, finanzas
El Cristiano y su Bienestar Económico

Por Pastor David Cox
Este librito de 87 páginas es una riqueza de información financiera para el cristiano tratando de poner orden en sus finanzas. Queremos una inversión eterna. Explica principios bíblicos sobre la pobreza y riqueza y nuestra actitud hacia el dinero. Este libro no es uno para "hacerse" rico, sino de entender finanzas del punto de vista divino.

La posición del libro es que hay peligros y ventajas en ser pobre igualmente con ser rico. La maldición de Dios viene cuando excluimos Dios y sus principios de nuestra práctica y actitud diaria en estas cosas.
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La Existencia de Ancianos: En los Hechos - Agosto 7, 2017 by Pastor Cox

En Hechos empezamos a ver que la iglesia empieza a distinguir de “todos los hermanos” un grupo llamado “los ancianos”. Todavía existía “los ancianos de los hijos de Israel” (Hechos 5:21) pero este grupo de ancianos que nacieron es de la Iglesia ahora. read the entry »

Preparando un Sermón - Julio 31, 2017 by Pastor Cox

13. La Preparación Del Sermón

Homilética es el arte y ciencia de predicar para comunicar el mensaje de la Palabra de Dios.  Se estudia cómo organizar el material, preparar el bosquejo y predicar efectivamente.  Presenta a través del estudio de sermones ejemplares un modelo útil para los que empiezan a lanzarse al dificil arte de la predicación, mostrándo cómo decir las cosas de un modo claro y concreto.

La preparación del sermón

El valor espiritual del mensaje evangélico consiste en el contenido del sermón, pero a los ojos de mucha gente ni el plan homilético, ni el valor de los argumentos importa tanto como la habilidad del predicador en pronunciarlo.

Se dice que Whitefield era más popular que profundo, mientras que Wesley era más profundo que popular. ¿Por qué? Whitefield se destacaba en la elocución de sus mensajes. No se explica de otro modo el hecho de que conmoviera a grandes multitudes, que se deshacían en lágrimas, ante sermones que, al leerlos hoy día, nos parecen muy vulgares y sencillos.

CONTENIDO  Y  EXPRESIÓN

Mucha gente, si tuviera que elegir entre un predicador que habla bien y uno que presenta magní­ficos sermones homiléticos, elegiría el primero y le conceptuaría como gran predicador, por más que su exposición homilética dejara mucho que desear. Por tal motivo, el predicador que quiere tener éxito y ser útil en la Obra, tiene que preparar muy bien sus mensajes, no solamente desde el punto de vista homi­lético, sino también en el de su expresión.

Debemos hacer notar que un sermón sin preparación homilética es mucho más fácil de ser presentado con aires de grande oratoria que un sermón homilético. La ordenación del sermón: sus divisiones subdivisiones son una gran ayuda para preparar un mensaje sustancioso y capaz de permanecer en la memoria de los oyentes durante mucho tiempo; pero el orden impuesto en la preparación del sermón resulta una restricción insoportable para ciertos oradores en el momento de ser pronunciado. De ahí que algunos que gozan del inapreciable don de la facilidad de palabra, caigan en el lamentable exceso de confiar a ella todo el éxito y suban al pulpito sin la reparación adecuada, o con una preparación insuficiente. Un rato de meditar sobre un texto o pasaje e la Biblia les parece bastante para pronunciar un sermón, el cual consiste en un conjunto de frases altisonantes, en un constante ir y venir sobre las contadas ideas sugeridas durante la breve meditación y en repeticiones diversas del mismo concepto, un resumen, un discurso de altos vuelos y quizás en algunos casos magnífica expresión, pero sin contenido. El público recuerda durante la semana que pasaron un rato muy agradable el domingo, oyendo “frases bien redondeadas, dichas con galas de oratoria y facilidad de expresión, pero no puede recordar qué mensaje dio el predicador, ni en qué consistió el sermón, aparte de algún pensamiento suelto que se pegó a la memoria.

Sin embargo, este orador huero puede ser mucho más apreciado que el que acude al pulpito con un mensaje sustancioso y bien preparado, contenido dentro de un voluminoso pliego de notas, a las cuales tiene que atenerse a cada momento; que se ve obligado a hacer pausas para reanudar la lectura del bosquejo, o se detiene para buscar textos en la Biblia que no lleva preparados de antemano. Por bueno que sea el mensaje de tal predicador nunca será popular como el que posee facilidad de expresión.

Pero ni uno ni otro serán verdaderamente eficaces. El predicador ideal es el que puede unir el contenido con la expresión, el fondo con la forma, lo que llamaríamos el alma del sermón con su cuerpo, que es la forma de ser pronunciado.

Pero ¿cómo conseguirlo? Aparte de los dones naturales, la respuesta es solamente una: Trabajo, trabajo y trabajo.

EL MAYOR PELIGRO:   LA INDOLENCIA

La tendencia dominante en nuestros días es no dar suficiente tiempo a la preparación de sermones. El predicador es generalmente un hombre excesivamente ocupado. Si se trata de un predicador laico, será, naturalmente, una persona más inteligente que sus oyentes, y lo más probable es que por la misma razón muchas actividades necesarias de la vida reclaman su tiempo y le quedan pocas horas para la Obra de Dios; sin embargo, la ama y quiere ocuparse de ella; sus hermanos menos privilegiados en cultura o inteligencia se lo reclaman y él no quiere eludir su deber; pero el resultado es que prepara sus mensajes con excesiva prisa; tiene que repetir una y otra vez sus ideas favoritas, porque carece de otras, y no realiza la labor eficaz para su Maestro, que por sus dones naturales podría llevar a cabo, y siempre está en su corazón hacer, hasta que el curso de su edad le incapacita para las actividades de su profesión y tiene más tiempo, en su senectud; pero…, ¡ay!, tampoco posee la lucidez de mente y los ánimos de sus años viriles.

Por esto, y a pesar de la controversia que existe entre diversos sectores cristianos sobre este punto, es todavía oportuna la recomendación apostólica a “desembarazarse de los negocios de la vida” (2.a Ti­moteo 2:4) aquel que siente una vocación especial para el ministerio. Es verdad que ello impone una carga al pueblo de Dios y esto es siempre sensible para la conciencia delicada y consagrada al Señor que tiene que recibir tal ayuda, pero es la mejor manera para que el servidor de Dios pueda hacer una obra totalmente eficaz.

Con tal privilegio entra, empero, el predicador en una gran responsabilidad. ¿Dedicará a su obra real y efectivamente el mismo tiempo que empleaba para sus negocios u oficio manual antes de entrar en el Ministerio?

Hay predicadores, lo sabemos, que dedican mucho más tiempo a la Obra de Dios que el que dedicarían a un trabajo secular, pero el peligro es grande para algunos otros. Ningún obrero hay más libre que el predicador del Evangelio. Ningún sobrestante o encargado viene a controlar su trabajo. Excepto las cuatro o cinco horas a la semana que aparece ante sus oyentes en la iglesia, apenas nadie sabe en qué ocupa las demás. Pero es terriblemente responsable delante del Señor por ello.

El peligro de la indolencia, en lo que se refiere a la preparación del sermón, existe tanto en los predicadores excesivamente ocupados como en aquellos que, por ministrar en iglesias muy pequeñas a personas de cultura limitada, les parece innecesario preparar sus sermones con gran esmero. ¿Para qué? — se dice el predicador, entristecido—, si tampoco apreciarán mi esfuerzo estos pobres oyentes míos. Con ello olvida la advertencia del Señor: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo demás es fiel” (Lucas 16:10). El predicador rural que estudia y predica bien sus mensajes, sin descuidar, naturalmente, la obra personal, no solamente será más apreciado por su congregación, por ruda que sea, sino que se está haciendo a sí mismo apto para superiores deberes que el Señor puede confiarle después de haberse mostrado fiel en lo poco.

El Dr. Andrés W. Blackwood, profesor de Homilética del Seminario Teológico de Princeton, dice: “Por lo menos durante los cinco primeros años un predicador joven debe dedicar de 15 a 20 horas a la preparación de su sermón principal del domingo, y un número poco inferior a los mensajes de edificación para creyentes.” Uno de los más grandes predicadores de nuestra época declara que durante años ha venido empleando aproximadamente una hora de preparación por cada minuto de duración de su sermón. Pocos predicadores se entregan hoy día a una preparación tan cuidadosa de sus mensajes, pero estos ejemplos son dignos de ser tenidos en cuenta.

CUATRO MÉTODOS DE PREDICACIÓN

Hay cuatro maneras de predicar un sermón, cada una de las cuales tiene sus ventajas y desventajas:

1.a Predicación sin notas. — A esta clase de predicación nos hemos referido al describir el predicador que se prepara insuficientemente. Pero nadie crea que éste sea el caso de todos los predicadores que suben al pulpito sin notas. Algunos predicadores de privilegiada memoria pueden predicar sin notas sermones homiléticos y sustanciosos, debido a la esmerada preparación que han hecho del tema por días y semanas. No improvisan de ningún modo, aunque lo parezca; sino que llevan en la mente el plan del sermón con todos sus puntos y sus frases más importantes.

No obstante, están libres para ampliar y añadir cualquier idea oportuna que se les ocurra en el momento de la elocución.

Alexander Maclaren nos dice que acostumbraba tener fija en la memoria la primera y las últimas cuatro frases del sermón, así como sus divisiones principales. Con muchas horas de estudio, llenaba su mente de aquellas verdades que deseaba comunicar a sus oyentes y dejaba a la inspiración del momento la forma de expresarlas. Pero, como puede verse, el famosísimo predicador y escritor no subía en modo alguno al pulpito sin la debida preparación. Este es el procedimiento ideal para predicar, pero pocos predicadores son capaces de adoptarlo, por la extraordinaria capacidad mental que requiere.

2.a Memorización del discurso. — Algunos predi­cadores dotados de buena memoria pero faltos del valor y habilidad que requiere el método anterior, han adoptado el sistema de aprender el sermón de memoria. En Francia, durante el siglo xvii, grandes oradores católicos romanos alcanzaron fama por sus sermones dichos de memoria. Pero pocos oradores son capaces de tal hazaña memorística. Por lo demás, aun cuando el predicador, por poseer buena memoria y facilidad de palabra, pueda dar con este sistema una impresión bastante parecida a la predicción sin notas, el público se apercibirá que no habla con entera libertad, sino encadenado a un manuscrito, que no porque no aparece en el pulpito se hace menos evidente. Un tropiezo en la dicción, el error de una palabra que es necesario rectificar, etcétera, bastan para ponerle en evidencia ante la congregación, y cuando ésta se apercibe de que no está inventando el sermón sino recitándolo, por bueno que este sea, menospreciará al predicador y sospechará, aunque no sea cierto, que la lección aprendida de memoria no es suya, sino de otro.

        3.a Lectura del sermón. — Parece bastante raro, pero es cierto que algunos predicadores han alcanzado fama predicando sermones leídos. Este procedimiento es, naturalmente, el más eficaz para pronunciar sermones gramaticalmente perfectos y ricos en contenido, pues el manuscrito puede ser pulido a la perfección, evitando pérdida de tiempo en repeticiones enojosas, a lo que tan expuesto se halla el predicador que habla sin notas y con poca preparación. Predicadores como Hooker, Taylor, Newman, Liddon, Farrar, Jonathan, Edwards, Shanning, Bushnell, Jorge A. Bordón y otros se han ganado la estima de multitudes leyendo sus sermones, pero ¡qué modo de leer!

El presidente de la Universidad de Harward solía enviar a sus estudiantes a la capilla donde predicaba Van Dyke para que aprendieran el arte de hablar en público. Ciertamente, Van Dyke tenía un manuscrito con el sermón escrito palabra por palabra, pero todo el mundo sentía que, además de en el papel, estaba el sermón escrito sobre su mente y su corazón. De vez en cuando, este maestro de multitudes bajaba la cabeza, quizás al principio de un párrafo, pero la mayor parte del tiempo se mantenía mirando a sus oyentes frente a frente. Se adivinaba que habría podido predicar el mismo sermón de haber traído al pulpito sólo sus puntos principales o principios de párrafo y que sólo una extremada precaución le inducía a tomar el sermón entero.

En cambio, el lector ordinario de sermones se hace siempre monótono, por buenos que sean los pensamientos que expone, y ¡no digamos nada del mal lector, el cual resulta insoportable!

El método de llevar todo el sermón escrito al pul­pito no es recomendable en todas las ocasiones por las razones siguientes:

En primer lugar, porque el predicador confiado en su manuscrito puede descuidar aquella asimilación del sermón que permitía a Van Dyke leerlo sin leer.

En segundo lugar, el temor de apartarse de la perfección gramatical del escrito le impide lanzarse a expresar ideas sugeridas en el mismo momento de la predicación. Estas son, sin embargo, las mejores, muchas veces, y en todos los casos las que pueden expresarse con mayor facilidad y elocuencia.

No argüiremos nada en contra del método desde el punto de vista de impedir la acción del Espíritu Santo, porque éste puede inspirar al predicador tanto en el pulpito como en el gabinete de estudio, pero lo cierto es que no parecerá a los oyentes tan inspirado por Dios lo que ven leer, como lo que oyen de labios de un predicador que, con la vista fija en el auditorio, pronuncia las palabras con la actitud de un verdadero profeta del Señor.

Según el antiguo dicho “la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo”, el servidor del Señor no solamente debe ser real y verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo, sino que debe dar la sensación de que lo es en todas sus actividades. Un sermón realmente bajado del Cielo, obtenido con mucha oración, puede perder gran parte e su eficacia al ser pronunciado por su predicador monótono, o exaltado con exceso, quizá por correr parejas su corto juicio con su sincero fervor espiritual. Tanto el sermón recitado de memoria como el sermón leído, por bueno que sea, pierde mucho cuando el público se da cuenta de que no son espontáneos.

4.a Predicación por bosquejo. — La mayoría de los predicadores usan este método porque reúne las ventajas de los tres anteriores sin caer en sus inconvenientes. Este sistema exige menos horas de preparación y no requiere tanto esfuerzo nervioso y mental en el pulpito como los dos primeros sistemas mencionados, ni corre tanto peligro de monotonía como el del método tercero.

Las notas breves, al par de ser un gran auxilio para la memoria, no imponen ninguna barrera al predicador, como ocurre con el sermón escrito palabra por palabra. Si el predicador sabe cómo hacer las notas y cómo usarlas, podrá mirarlas tan discretamente que el público apenas se dé cuenta de ello. Prácticamente, empero, pocos predicadores saben hacerlo sin delatarse ante el público.

Un predicador experimentado puede usar notas extensas, especialmente cuando por su edad empieza a fallarle la memoria. Su experiencia en la predicación le permitirá usar sus notas con bastante libertad, por amplias que sean, y añadir o quitar de ellas del modo más natural, sin que el público lo note. Pero un predicador novicio difícilmente puede hacer esto, y es un triste espectáculo verle tembloroso y atado a notas extensas, obligado a mirarlas a cada momento y arrastrándose, por así decirlo, sobre un extenso manuscrito, cuando se halla en la edad de volar.

El uso de notas extensas, que un excesivo temor induce a considerar como necesarias en los primeros tiempos a algunos predicadores, puede convertirse en hábito vicioso cuando ya no las necesite realmente. El profesor Blackwood, antes citado, afirma que la extensión ideal de las notas para un buen sermón de 35 a 40 minutos no debiera exceder de dos cuartillas de letra grande y clara. Sería una equivocación tratar de ceñirse a tal espacio escribiendo en letra pequeña, porque su lectura se haría entonces más difícil y llamaría todavía más la atención de los oyentes, siendo en tal caso preferible usar más cuartillas.

Las notas no deberían contener sino palabras clave, que sean como señales para el predicador en un camino que debe haber recorrido ya varias veces dentro de su mente, de suerte que una palabra o una corta frase sea suficiente para recordarle todo un argumento.

COMO PREPARAR UN BUEN SERMÓN

Un predicador al cual se preguntó cuál de los cuatro métodos anteriormente descritos usaba para su predicación, respondió con aplomo: “Uso los cuatro la vez”, y explicó:

para leer lo demás de este estudio o escucharlo en línea, por favor irse al sitio…

http://www.seminarioabierto.com/homiletica13.htm

La Existencia de Ancianos: En el Antiguo Testamento - Julio 24, 2017 by Pastor Cox

Un recorrido de una concordancia buscando la palabra “anciano” y “ancianos” en la Biblia demuestra que hay mucha mención de ellos en el Antiguo Testamento y el Nuevo.

  • A.T. 162 veces
  • N.T. 68 veces
  • Evangelios y Hechos 62 veces
  • Lo demás del N.T. 6 veces

Lo que quiero hacer es una sobrevista de lo que la Biblia enseña.

Ancianos en el Antiguo Testamento

Antes de tratar bien el concepto, necesitamos entender lo que significa.

Definición de un “Anciano”

Un anciano es alguien que ha vivido más tiempo, ha tenido más experiencias, y ha manifestado más sabiduría en el manejo de la vida (de su propia vida y de las vidas de los debajo de su cargo). Por ejemplo, un oficial en el ejercito que ha cuidado bien su grupo, un capítan de un barco, un supervisor de un grupo que ha cuidado para que el grupo tenga mejor experiencias en la vida.

Un anciano es alguien que ha vivido la vida, y ha hecho bien en ella. Cuando Dios empezó de usar ancianos en Israel como quien representa y habla para el pueblo, realmente no era el primero en hacerlo. Las naciones antes de Abraham igualmente tuvieron gente que se manifiestan más sabios, y entonces el pueblo hace caso a ellos.

Entonces, en nuestro entendimiento de qué es un anciano, tenemos que decir que el ser viejo no es suficiente para ser un anciano como un líder. La persona tiene que manifestarse sabiduría antes de ser estimado y elevado a ser “un anciano”.

Además de sabiduría, hay otros elementos que vienen con el ser sabio. Por ejemplo, un anciano es una persona que analiza las situaciones bien, evaluando consecuencias de largo alcance contra provecho pronto. A veces es provechoso de hacer una línea de acciones, pero en el tiempo largo, no lo es. Si José iba a aconsejar a Faraón de hacer fiestas con el grano en abundancia los primeros años, no habría comida para los años de hambramiento. Hay una visión para lo “más allá” que el momento.

También creo que hay reserva de actuar en formas precipitadas, por ejemplo, hablando demasiado rápido a opinar o tomar lados en un asunto antes de que todos los lados son establecidos. Siempre un anciano debe usar cortesía y respeto para con todos en lo que hace y dice.

Ancianos como cuerpo de Consejo

Lo que es muy claro en la Biblia (Antiguo Testamento con Israel, y en el Nuevo Testamento con la Iglesia) es que los ancianos no son un cuerpo de gobierno sobre el pueblo. Simplemente, no son la mera administración de estos cuerpos politicos y religiosos. Son cuerpos de aconsejería a la administración. La diferencia es que todas las decisiones no fueron dados a los ancianos de decidir como ellos fueron la autoridad final. Sino, las acciones de la administración (Moisés o los Apóstoles, o los misioneros) fueron templados por consejos de los ancianos. Quiere decir, que la responsabilidad de hacer las decisiones se quedó con la administración, pero hicieron caso a los ancianos antes de hacer la decisión, y dejaron que las opiniones y sugestiones de los ancianos guíaban y formaba a las decisiones.

La idea de que Dios aprobó una situación donde en la iglesia, hay un voto unilateral de los ancianos, y esto terminó el asunto no es exactamente como la Biblia nos presenta la situación. En unos ocasiones el líder dejó algo que él mismo no quiso decidir, o en que no vio claridad de las Escrituras de una forma u otra a que los ancianos decidiera. Pero igualmente vemos desde Moisés hasta Pablo, los lideres actúaban haciendo decisiones sin ver la necesidad de checar todo que hacen con los ancianos como una mesa directora.

 

 

La Existencia de Ancianos: En los Evangelios - Julio 17, 2017 by Pastor Cox

Primero tenemos que separar pasajes que refieren a los ancianos de Israel, quienes rechazaron a Jesús como el Mesías. Aunque es válido de hablar de ellos como ancianos, no se portaron como ejemplo bíblico para nosotros.

Lo que vemos aquí es que en ningún lado en los cuarto evangelios que hubo una representación de ancianos que eran de la iglesia, o favorable a Jesús. Las referencias aquí son solamente de los ancianos de la nación de Israel, y ellos se pusieron en contra de Jesús.

Tenemos que insistir que la evidencia en los evangelios confirma a nuestras conclusiones hasta este punto, que un anciano era un consejero del pueblo. Eran personas que el pueblo respetaba y hacía caso a ellos en las decisiones importantes. 

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Preparación y Presentación de Sermones 38 pgs - Julio 10, 2017 by Pastor Cox

Este es un manual de 38 páginas por Hermano Reeves (Iglesia de Cristo).

  1. Introducción
  2. El Bosquejo
  3. El Sermón Temático
  4. El Sermón Textual
  5. La presentación del Sermón

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Cómo elaborar sermones eficaces - Julio 3, 2017 by Pastor Cox

I. Preliminarios

A. ¿Qué es la predicación?

1. “La predicación es la comunicación de la verdad por un hombre a los hombres”.

2. “La predicación es la presentación de la verdad a través de la personalidad” (El Sermón Eficaz, Pág.19,20).

B. Todo predicador y maestro debe querer mejorar su predicación.

A continuación, veamos tres razones porque debemos desear mejorar nuestra predicación:

1. Porque son muy pocos los que saben predicar bien.

“Pocos de los sermones que se predica cada semana en el mundo, son realmente buenos, pero esto no nos excusa ni debe desanimarnos; debemos predicar lo mejor que nos sea posible, esforzándonos para llegar a la excelencia” (Tratado sobre la predicación, 22).

A la verdad, muy pocos saben como predicar bien. Esto es triste porque esto es la cosa principal de un “pastor” ovejero, de alimentar a su rebaño.

2. Porque la predicación es el medio que Dios ha seleccionado para comunicar el mensaje de salvación y debemos predicarlo en la mejor manera posible. 

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co.1:21).

Es una vocación divino, de gran privilegio, y si no vas a tratarlo así, mejor que salgas de allí de inmediato.

3. Porque la predicación mal hecha ha causado que muchas personas  pierdan su alma.

Satanás usa cualquier cosa para desanimar la gente. Sermones pobres y aburridos de predicadores hipocritas son el número uno en tropezar a la gente.

C. Cada mensaje debe empezar en el corazón del predicador, y no copiado desde otros.

Esto no es decir que no debes usar material de otros, pero adaptalo lo mejor que puedes a tus pensamientos y presentación.

D. Cada mensaje debe ser exacto para la gente que tienes enfrente de ti al momento.

Solamente conociendo tu gente puedes discernir esto. Tu, como pastor/predicador, eres el vínculo entre ellos y Dios para que ellos escuchan lo que Dios quiere que escuchan. Debes siempre presentar mensajes que quiere Dios y no rellenar el tiempo con material de relleno.

“El predicador tiene que descubrir las necesidades espirituales, los conflictos, y los problemas de los miembros a quienes predica” (Preaching: Man and Method, 54).

II. Formando un Sermón

A. El Tema y el Título

“El título es una frase que encierra el tema, pero tiene como propósito llamar la atención e interesar a la gente en lo que se va a presentar” (La Escalera de la Predicación, 29).

El tema es lo que enfoca el sermón a una sola cosa, y impone los parámetros del sermón. Sin esta estructura rigida para mantener el sermón unido en un solo tema, el sermón puede correr de una docena de temas y doble de esto de puntos sin asociación uno con el otro, y los oyentes son perdidos totalmente.

El tema es el verdugo del sermón. Lo que no es lo más excelente a demostrar el tema verdad y convencer a los oyentes de practicar su propósito tiene que ser quitado forzosamente del sermón. Lo que no es lo mejor apoyo y exposición del tema es una distracción ni modo que buen que es.

El título es simplemente el tema en una forma concisa para que la congregación puede recordarlo luego.

El tema debe llevar toda la carga espiritual del sermón. Haz ningún punto afuera del tema. Sé rigido de quedarse adentro de las fronteras del tema.

B. Elabora los puntos Mayores

Cada sermón debe tener divisiones. Los puntos mayores deben ser lógicos entre sí. Además es mejor de tomar los puntos mayores de dos a cuatro elementos en un pasaje de Escritura y desarrollar desde allí.

Cada punto mayor debe apoyar el tema y nunca debe ser afuera del tema.

C. Rellenar los puntos con material de la Biblia.

Estudia tu bosquejo y la Biblia y encuentras versículos que apoyan el punto mayor. Si no puedes encontrar versículos, tu tema y su proposición puede ser no bíblico (si no hay material en la Biblia que apoya tal cosa).

Busca ilustraciones también. Deben ilustrar el punto mayor y nada más.

D. Al final elabora la conclusión y la introducción.

La conclusión debe “sellar el trato.” Debe ser el punto más convencente de todo el sermón. Debe ser el elemento donde demuestras más compasión y pasión.

Luego haz la introducción. Desde el final, introduce el tema.

adaptado desde http://www.iglesiadecristo.org/como-elaborar-sermones-efectivos/

“Burnout” y Estrés en el ministerio - Junio 26, 2017 by Pastor Cox

“Burnout” y Estrés en el ministerio

Por Pastor-Misionero David Cox nota: “Burnout” es una palabra en inglés que no encuentro palabra exacta por ella en español. En inglés, es cuando algo se acabó de su vida útil, y de seguir usando la cosa igual causará gran daño a ello. Se usa este término en relación de posiciones y trabajo para decir que llega o estar en un crisis, porque los problemas no se resuelven, y se crucen a todos aspectos de la vida, perjudicando a todo. read the entry »

Evangelismo modelo 1Te 2 - Junio 19, 2017 by Pastor Cox

1Te 2:19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? 20 Vosotros sois nuestra gloria y gozo.

Un estudio exposicional de la Biblia de 1 Tesalonicenses 2
por Dr. Don Jasmin

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Usando Bosquejos para la Congregación - Junio 14, 2017 by Pastor Cox

Introducción

Aquí estoy hablando de usar un bosquejo en papel o en un reproyector para que la congregación te sigue.

La atención de una congregación normal es menos que 20 minutos. No pasa 30 minutos si no tienes el bosquejo enfrente de ellos constantemente.

¿Por qué usar un bosquejo para la congregación?

A fin de cuentas, es muy difícil seguir lo que una persona está diciéndote por más que 5 o 10 minutos. La mayoría de los predicadores no dice nada más introducción en sus primeros 5-10 minutos, entonces al momento que realmente empieza “la carne” o sustancia del sermón, ¡todos se apagan sus mentes!

Bueno, el asunto es que usamos bosquejos no porque no sabemos donde vamos a ir, o para guardar nuestro camino y no nos perdimos en distracciones (aunque estos son buenas razones porque usar un bosquejo), pero usamos bosquejos para que la congregación pueden seguirnos en el sermón. De un muy buen libro de educación, recuerdo este principio…

Diles a donde vas a llevarles antes de empezar, luego diles cada marca como vas pasándolo, y luego diles de dónde vinieron.

Este principio fue dado a mi en una clase de educación, como educar eficazmente. La idea es de darles una ubicación durante el proceso entero del sermón. O sea, antes de empezar, darles los puntos principales del bosquejo (3 a 5 máximo), luego cada vez que pasas un punto, repítalo varias veces para que ellos saben que ya llegaron a este punto. ¿Por qué? read the entry »

La Corrida de un Sermón - Junio 12, 2017 by Pastor Cox

[toc]

Introducción

Muchas veces escucho a sermones de otros, especialmente los que no predican cada domingo, y pienso, “¿Qué pasó? No te dejan predicar tanto, entonces quieres darnos 2 o 3 sermones en uno, y se ve esto por la cantidad de material que presentas y por el tiempo que sobre pasas la hora?

Como pastor de mi propia iglesia, y como misionero que constantemente estoy predicando en iglesias ajenas, estoy muy sensitivo del tiempo de un sermón. Primero déjame confesar que he predicado a veces, hasta una hora, y hay en (mi pasado espero primero Dios) sermones que me ha durado por una hora y 20, hasta una hora y media. No considero estos sermones mucho éxito a la verdad. Tuve demasiado material para un solo sermón, y en un punto, empecé a dividir el sermón en dos partes (que tampoco funciona bien), y al final, es mejor reducir el material en el sermón. read the entry »

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Estos libros cristianos son en varios formatos, pdf, MS doc, RTF, e-Sword, theWord, mySword. Son libros cristianos para edificación y para el ministro profesional. Puede ser que hay unos libros que son comerciales (que tienes que comprar), pero los comerciales son muy pocos entre tantos. Como siempre, quien que lee un libro, debe compararlo con la Biblia para ver si es bíblico o no. No consto que todos son libre de problemas doctrinales o errores de lógica, o que viene de personas que no tienen buen testimonio. Tomo lo bueno, y deja lo no bueno. Mi propósito es de proveer una biblioteca cristiana para cristianos y ministros.

Frecuencia: Normalmente voy a tratar de enviar un noticiero cada sábado, pero puedo brincar uno u otro dependiendo si hay libros nuevos que he encontrado o no.

Nota: Estoy ofreciendo libros por medio del noticiero que 1) no voy a ofrecer en ninguno de mis sitios, estos son especiales y muy buenos, 2) si los ofrezco en mis sitios, las personas que reciben el noticiero van a recibirlos semanas o meses antes de que aparecen en mis sitios.

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Rectitud, Rectos de Corazón

Sermón por David Cox
I. Definición de la rectitud.
II. Observaciones sobre la rectitud
III. A donde se aplica la rectitud
IV. Ejemplos de y ejemplos de falta de Rectitud
V. La recompensa de tener la rectitud

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