La importancia de un propósito claro

1. Introducción

Soy un pastor y misionero, y mucho de mi vida y ministerio gira alrededor de sermones. Yo hago sermones, tengo hombres en mi iglesia que también hacen sermones y yo dejo a ellos predicar, y escuchar sermones de otros afuera de mi grupo o iglesia. Pero muchas veces escucho basura en el nombre de “un sermón por un hombre de Dios.” Cuando escucho sermones así, me da ganas a escribir algo en contra de estos.

2. ¿Qué es el propósito de un sermón?

En escuchar a muchos predicadores, he llegado a la conclusión que muchos predicadores ni tiene idea de que están haciendo hablando enfrente de la congregación. Muchos nada más quieren “lucir” enfrente de otros, porque como comunicador, son totalmente ineptos. Muchos otros no saben lo que están haciendo, y parecen que son tan soberbios que nunca pueden aprender de sus propios errores.

Dios nos presenta que la iglesia es “un rebaño de ovejas”, donde el pastor alimenta y pastorea este rebaño por medio del púlpito. Suponemos que cualquier predicador que sube al púlpito de enseñar o predicar debe avanzar la causa de Cristo en esto y no estorbarla. Pero en práctica, muchos hacen mucho daño, y no ayudan el esfuerzo nada.

3. Es un mensaje de Dios

Empezamos con el mensaje. Un sermón debe ser un mensaje de Dios. Nadie puede adivinar el mensaje sin sacarlo de la Palabra de Dios. Si vino de las Escrituras, entonces el predicador es bajo la obligación de compartir “sus fuentes,” o sea, los pasajes que le causaron de discernir este mensaje. Entonces, un buen sermón debe comunicar a la congregación un mensaje de Dios, transmitido por las Escrituras.

4. Tiene un propósito

La idea de “pastorear” por medio de predicar y enseñar es que hay problemas espirituales entre el rebaño, a los cuales Dios ha dado Su opinión y punto de vista, ha hecho declaraciones y juicio sobre ellos, y ha dado remedio sobre ellos en Su palabra. Entonces, el arte de predicar es  este proceso de la predicación (el enseñar es totalmente diferente de predicar en unos elementos, pero en muchas formas muy similar) donde comunicamos el mensaje que tiene Dios para el rebaño.

Tenemos que empezar con la congregación y su necesidad espiritual, y luego irnos a las Escrituras para buscar el remedio. Actualmente, ni podemos empezar con las necesidades de las ovejas, porque aun esto es imposible de discernir correctamente si Dios no se nos hubiera dicho la cosa en Su Palabra.

5. Cada sermón debe tener un tema, un mensaje principal

Como predicador, cuando empezamos con el motivo correcto (comunicar este mensaje esencial que Dios nos carga a nuestro corazón para comunicar) entonces estudiamos y organizamos el sermón con este propósito central siempre en vista. Debemos aclarar aquí que el sermón es en sí un campo de batalla espiritual, porque Satanás siempre quiere desviar el predicador de este mensaje divino, y si no puede desviarlo, entonces lo hará confuso por meter elementos, que en sí pueden ser válidos o la verdad, pero simplemente causan confusión en este sermón porque no tiene nada de ver con el propósito de este sermón en esta ocasión.

Entonces, para crear un excelente sermón, a fuerzas tienes que empezar con el tema o propósito que Dios te ha dado. Este propósito no es algo que tú puedes “hacer”, sino es algo que recibes de Dios, por medio de tu vida espiritual, mucha oración, y tu comunión con Dios.

6. El Propósito es Amo de Todo

Tenemos que organizar todos los elementos en el sermón, desde el tema anunciado, el título, la introducción, la conclusión, la estructura de puntos, las ilustraciones y anécdotas, hasta los versículos usados y la forma de explicarlos (leídos nada más, o explicaciones largas), todo, absolutamente todo en el sermón debe pasar la prueba de “avanza en forma excelente” el propósito o no. Si no, simplemente quiere decir que el elemento no es para “ESTE SERMÓN”, no que el elemento no es bíblico, o no es bueno. Muchas veces cuando corto material de un sermón, el material que corto es base de otro sermón. Sirve todavía, PERO NO AQUÍ.

7. Todo lo Ajeno del Propósito, es Despropósito

Es extremadamente importante que tú, como arquitecto del sermón, usas extrema precaución de excluir todo lo ajeno del propósito. Si presentas un tema, un plan que es la presentación de versículos, explicaciones, y ideas para convencer la congregación en un aspecto de la vida cristiana, entonce todo que no va directamente y fuertemente apoya y avanza este propósito es enemigo del propósito. Causa caos, confusión, desenfoque, error, y señales mezclados que no sirve el propósito divino de tu sermón, por lo cual, te toca lo horrible, de cortar algo que es tu propia creación. Allí es el punto más difícil para el predicador, de identificar algo como “bueno” o “excelente”, pero porque no va muy bien con tu tema, tienes que cortar este material.

8. Conclusión

A la verdad, un excelente sermón tiene una enseñanza central, en lo que todo, absolutamente todo en el sermón tiene mucho de ver con este tema o propósito. Cada parte o elemento apoya fuertemente el propósito de tal forma, que nada distrae, nada causa confusión, nada se puede quitar sin hacer violencia seria al mensaje del sermón.

 

Usando Bosquejos para la Congregación

1. Introducción

Aquí estoy hablando de usar un bosquejo en papel o en un reproyector para que la congregación te sigue.

La atención de una congregación normal es menos que 20 minutos. No pasa 30 minutos si no tienes el bosquejo enfrente de ellos constantemente.

2. ¿Por qué usar un bosquejo para la congregación?

A fin de cuentas, es muy difícil seguir lo que una persona está diciéndote por más que 5 o 10 minutos. La mayoría de los predicadores no dice nada más introducción en sus primeros 5-10 minutos, entonces al momento que realmente empieza “la carne” o sustancia del sermón, ¡todos se apagan sus mentes!

Bueno, el asunto es que usamos bosquejos no porque no sabemos donde vamos a ir, o para guardar nuestro camino y no nos perdimos en distracciones (aunque estos son buenas razones porque usar un bosquejo), pero usamos bosquejos para que la congregación pueden seguirnos en el sermón. De un muy buen libro de educación, recuerdo este principio…

Diles a donde vas a llevarles antes de empezar, luego diles cada marca como vas pasándolo, y luego diles de dónde vinieron.

Este principio fue dado a mi en una clase de educación, como educar eficazmente. La idea es de darles una ubicación durante el proceso entero del sermón. O sea, antes de empezar, darles los puntos principales del bosquejo (3 a 5 máximo), luego cada vez que pasas un punto, repítalo varias veces para que ellos saben que ya llegaron a este punto. ¿Por qué?

La razón de hacer esto es porque con muchos predicadores (especialmente 100% de los que no tienen experiencia o que son jóvenes), hay tendencia de vagar grandemente, y “no hay fin de su sermón”. Es como el niño de 6 años cuando sube al carro, y una vez atrás del volante, “se va” (aunque nunca se mueve), y él está luciendo como chófer. Este “síndrome” entre predicadores inexpertos es muy reconocido entre las congregaciones, y por esto, en general no les gusta oír predicadores novatos o sin experiencia. Habiendo dicho esto, déjame incluir todos los que son mayores de edad (más que 35) que igualmente predican mal.

La atención de una congregación es algo muy frágil. Un sermón excelente es un sermón que sin darse cuenta la congregación, ya se terminó, y ellos siguieron todo sin problema.

A la verdad, si tú como predicador no usas un reproyector o papel con el bosquejo del sermón, no debes pasar los 45 minutos en tu sermón. Si no tienes un bosquejo que estás constantemente dándoles el paso de tiempo, entonces debes limitar tu sermón a media hora si aguantan aun esto.

3. Puntos que marcan el paso de tiempo

Cuando un predicador disciplinado hace un bosquejo, lo llena con material, y después, predica según su bosquejo, no vagando a otras cosas, entonces el sermón normalmente es un éxito. ¿Por qué? Porque la gente sintieron el traspaso o movimiento del sermón. Pobre el predicador que sube al púlpito domingo en la mañana, relata 2-3 bromas, chistes, y otras cosas, desperdiciando 20 minutos, luego predica otra media hora, para anunciar a la congregación que, “bueno esto era punto número uno, ahora para los otros 23 puntos.” Alguien que sabe, 95% de las mentes ya se dejaron el sermón y están en otros lugares.

Excelentes sermones marcan fielmente el traspasó de tiempo con progreso por el bosquejo.

Lo que confía y asegura a la congregación “que esta cosa va a terminar un día“, es esta disciplina y planear del predicador que tiene un plan, y obra el plan. Tú mismo, como predicador, creas paciencia o frustración por tu medio de presentar las ideas. Si alargas para siempre sobre detalles que no importan, entonces frustras la congregación. Si das un “movimiento y progreso” de ideas, ellos van a gustar o a lo menos aceptar tu sermón.

4. Un ejemplo aquí de mi propio ministerio.

Recientemente, he tomado la práctica de hacer mis sermones en formato de un folleto de dos pliegues, una hoja carta, frente y atrás. (Ve www.folletosytratados.com por ejemplos de estos.)

¿Que pasa cuando les doy un folleto con todo el sermón escrito? Simplemente, hay una cantidad fija de material, y allí está todo. Normalmente tienen unos 6 a 9 divisiones, cada uno con un versículo a lo menos. Cada vez que termino una sección, leo la cabeza o título de la próxima antes de empezarla.

Este proceso tiene gran ventaja en que se ven y sienten el progreso del sermón. Normalmente en 30-40 minutos, ya casaron de escuchar si el tema no les interesó mucho. Son pacientes, pero simplemente no les gustó el tema. Entonces, ven el folleto, y estamos en la parte de atrás, y el último pliegue es la portada (ya tratada), y ven que casi terminamos. Esto da mucha ánimo de aguantar un poquito más porque casi terminó.

Es muy bueno de dar la sensación a los que te escucha que todo es muy interesante, y ya terminó, y ellos realmente quisieron escuchar más. Regresan a tu iglesia con una buena actitud hacia los sermones. En cambio si predicas sin bosquejo (que ellos pueden ver), y alargas demasiado, siendo muy aburrido, entonces es como sacar una muela para que vengan a la iglesia. No sacan nada del sermón por lo general, y ya sabes, ovejas que no comen, se enferman y mueran.

5. ¿Qué son lo que dan la sensación de progreso en un sermón?

Sé muy sabio en esto como predicador. Primero, tienes que tener un plan, y ejecutar el plan. El gran error de tantos predicadores es que no tienen un plan, no tienen un buen plan, o no ejecutan el plan que tienen.

Hay predicadores que dicen que esto restringe al Espíritu Santo de predicar así. No es cierto. El Espíritu Santo puede obrar igualmente en tu oficina, entre semana cuando preparas tu sermón, cuando tienes mucho tiempo de pensar, orar, investigar, meditar, y reflejar sobre lo que vas a decir. De limitar al Espíritu Santo de solamente ser activo en el momento, no es correcto. Como pastor, las cosas que he dicho en el púlpito que más he sentido mal de ellas son cosas no en mis apuntes, cosas dichas al momento “sin pensar.”

Entonces el secreto aquí es de orar mucho sobre lo que vas a decir, y prepararte muy, muy bien. Luego, organizar una presentación de esta material, escogiendo con mucha oración y inteligencia lo que mejor cumple con tu plan. Aparte de tener un plan (bosquejo con excelente material), tienes que tener la disciplina de no permitirte de introducir material extra en tu sermón.

Como predicador, yo hago excepción de esto como una vez en cada mes o dos o tres. Casi siempre tengo todo lo que voy a presentar escrito enfrente de mi. ¿Cuando hago excepción a esta regla? Normalmente, veo caras de duda o confusión sobre algo que dije en el sermón, y me doy cuenta que lo que acabé de decir no hizo mucho sentido. Si revisas tu sermón una o dos veces antes de darlo, lo identificarás estos lugares y los corregirás antes en tus apuntes para que no sea necesario de añadir material o explicación adicional.

Ahora para contestar la pregunta de qué cosas son los que causan el sentir de progreso hacia a un fin en un sermón. Primero, es la disciplina en el predicador que no va a vagar de su material preparada. Segundo, les das el bosquejo antemano. Esto es algo fijo que en sus mentes les causa que ellos entienden que hay nada más una cantidad limitada de temas, secciones, o material que será dada hoy en este sermón. La idea que no está echando más al momento es muy importante. La cantidad es fija, limitada.

Tercero, eres muy vocal y específico en anunciar los “postes que marcan el progreso.” O sea, con un número fijo de marcas (vamos a decir 3 o 5), y con progreso razonable (5 marcas en 50 minutos son 10 minutos por marca, y mejor dicho 8 si hay introducción y conclusión), entonces se mide muy bien el progreso de tiempo. Se siente el progreso. Cuando fue anunciado que hay 9 puntos de tu sermón, y en 30 minutos no has pasado el primero, hay una desesperación tremenda que se cae sobre la congregación. (Piensan, “A ver, 30 minutos por minuto, ¿el sermón tardará 4 horas? Tengo que levantarme antes de esto y irme, entonces, mejor 40 minutos en el sermón que luego.”) No quieres la gente pensando y buscando a que momento u oportunidad puedo salirme de esta cosa.

Otra vez regreso a mi uso de un folleto que creo para cada sermón. Normalmente tienen 6 a 9 secciones, y estos son sin ninguna sub-sección en ellos. Cuando paso una sección en 5 minutos o menos (5 por 9 es 45 minutos, razonable para un sermón), hay esperanza no frustración.

6. Una sugerencia sobre puntos largos

A veces yo he hecho sermones con un punto que va a durar 15 a 20 minutos, pero tienen 3-4 otros puntos. Siempre es mejor de poner este punto a final si es posible. Si no, diles abiertamente que este punto es muy largo, y los demás son más cortos. Otra vez da confianza que no todos son largos.

7. Una sugerencia sobre sermones con muchos puntos

He predicado sermones de 12 a 15 puntos a veces. En estos sermones, nada más me salen así. No veo estructura para hacer puntos mayores y menores. Normalmente cada punto tiene un solo versículo, y normalmente no estos versículos no son muy envueltos para que necesiten mucha explicación. Cuando tengo un sermón así. les digo desde el principio, “Ten 15 puntos y no sub-puntos, y un versículo a cada punto.” ¿Por qué les digo así? Porque esto les ayuda a ver el fin de todo sin espantarse.

La Corrida de un Sermón

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1. Introducción

Muchas veces escucho a sermones de otros, especialmente los que no predican cada domingo, y pienso, “¿Qué pasó? No te dejan predicar tanto, entonces quieres darnos 2 o 3 sermones en uno, y se ve esto por la cantidad de material que presentas y por el tiempo que sobre pasas la hora?

Como pastor de mi propia iglesia, y como misionero que constantemente estoy predicando en iglesias ajenas, estoy muy sensitivo del tiempo de un sermón. Primero déjame confesar que he predicado a veces, hasta una hora, y hay en (mi pasado espero primero Dios) sermones que me ha durado por una hora y 20, hasta una hora y media. No considero estos sermones mucho éxito a la verdad. Tuve demasiado material para un solo sermón, y en un punto, empecé a dividir el sermón en dos partes (que tampoco funciona bien), y al final, es mejor reducir el material en el sermón.

En esta entrada de blog, quiero hablar en serio con los predicadores allá que me escuchan. Cuando examinas a profesionales que hablan en público, no ves profesionales que no se preparan bien por un evento de oración secular. Hasta que dan su discurso en su oficio a solas para que ven “como sueña” y “que tanto que dura.” Si permites a tu propio oído juzgar, ya puedes discernir problemas aquí.

Hablamos de la “corrida de un sermón”, hablamos de como tú, como administrador de tiempo dado y arquitecto del sermón, como tú divides el tiempo. Primero, vamos a hacer referencia a mi blog anterior, la Duración de un Sermón, y esto habla de varios elementos que debemos considerar seriamente. A final de cuentas, un sermón “normal” para la mayoría de los pastores debe ser entre 35 hasta 50 minutos. Si eres el pastor o predicador quien predica cada domingo, tal veces decides por ti mismo la cantidad de tiempo adecuado, y tienes toda la razón. Pero si no eres “el dueño del púlpito” o el “encargado principal” de las predicaciones, debes limitar tu tiempo para no fastidiar y frustrar la congregación.

A la verdad, causarás más daño con un sermón aburrido y largo que cualquier bien que puedes presumir de hacer. Primero la congregación te dejó de hacer caso de tu mensaje ya atrás en la marca de 45 minutos o antes (si eres aburrido). Segundo, condicionas a la congregación con una mala reacción en contra de los que predican, causando la congregación de ser fastidiado muy rápido. Tercero, de no prepararse y disciplinarte de predicar en una forma excelente es de insultar a Cristo. Es Su púlpito, y eres invitado allí, y no haces lo que quieres. Aunque la mayoría de las congregaciones allá en el mundo no te pedirán a bajarte o terminar, ni tampoco se levantarán a salir, no debes abusar de tu oportunidad de ministrar por Cristo.

Déjame decirte que simplemente practicando tu sermón (aun en voz baja en el baño) es una buena forma de aprender de disciplinarte como predicador. Predícalo exactamente como en el púlpito, y usa tu reloj para ver el tiempo. Recuerdas, no será más rápido domingo en la mañana, entonces reduce el material.

Ve Usando Bosquejos para la Congregación

Como predicador, yo escribir todo mi sermón con bosquejo, versículos que voy a leer, etcétera. Si me sale 7-8 páginas, con espacio entre los parágrafos, a una letra grande para que lo leo (no leo de la Biblia en mis sermones normalmente porque mi vista está acabando y no veo bien), entonces me durará 50 minutos hasta una hora el sermón. Ya aprendí esto. Cuando me preparo para el sermón, leo todo, pero en el púlpito, leo solamente el bosquejo y los versículos, y nada más. Todo lo demás que he escrito paso por alto.

Quitando “todo lo demás” y reduciendo los versículos a solamente sus citas, todo debe caber en una sola hoja. (Esta versión usó en el reproyector para la congregación de seguirme mientras predico.)

He preparado sermones así, y sé que 4 páginas me va a durar 25-30 y más que 7, tengo que correr muy rápido, y aun así me paso el límite de tiempo. Cuando hago todo el sermón, y ya está terminado, veo que excede 8 páginas hasta 12 páginas, tengo que quitar material, o dividirlo en dos diferentes sermones.

Nunca lleva más material que es lo que vas a predicar. Haz la decisión de que será presentada en tu oficina, y borrar lo demás, o copia lo demás a un archivo para usar luego en otra ocasión.

2. ¿Cómo vas a dividir tu tiempo?

No sé porque predicadores no pueden hace este cálculo, pero es fácil. Entonces voy a hacer esto aquí para que veas. Contamos minutos del momento en que subes al púlpito hasta que te sientes de nuevo. Al subirse es minuto cero.

Si tienes 40 minutos, vas a tener una introducción a tu tema, y una conclusión. Lo famoso aquí es el predicador nervioso y inexperto que sube al púlpito, y por su nerviosismo, empieza a hablar “antes” de su sermón. O sea, está hablando tratando de quitarse los nervios, pero no es su introducción. Cuando se calma algo, empieza su sermón. Con unos, ya pasa 10 o 15 minutos con esto y la introducción. La introducción básicamente es, “El tema de mi sermón es el bautismo de Jesucristo.” Tarda segundos de decirlo, pero estos ya pasaron 15 minutos a llegar a esto, y aun con tanta vagar, ni declararon firmemente el tema.

Si tomas 5 minutos para la introducción y conclusión (10 minutos total), entonces tienes nada más 30 minutos restantes. Para un sermón de tres puntos principales, debes dividir estos 30 minutos en 10 minutos para presentar cada punto y transición al próximo.

  • Un sermón de 3 puntos: 10 minutos/punto
  • Un sermón de 4 puntos: 7.5 minutos/punto
  • Un sermón de 5 puntos: 6 minutos/punto

Así es como debes ver tu bosquejo, no que tienes todo el día para plantear las ideas y terminarlo.

Ahora, si fuera nada más así, será más aceptable, pero no es nada más así. Hay sub-puntos. Con un sermón de 3 puntos (10 minutos por punto), entonces cada punto tiene 3 sub-puntos, y entonces, tienes que tratar con cada sub-punto en 3 minutos.

Sermón de 3 puntos (10 minutos cada punto y sub-puntos)

  • 2 sub-puntos – 5 minutos cada subpunto
  • 3 sub-puntos – 3 minutos cada subpunto
  • 4 sub-puntos – 2.5 minutos cada subpunto

Sermón de 4 puntos (7.5 minutos cada punto y sus sub-puntos)

  • 2 sub-puntos – 3 minutos cada subpunto
  • 3 sub-puntos – 2 minutos cada subpunto

Dudo que aun expertos predicadores pueden tratar un subpunto y leer un versículo en menos que 2 minutos.

Sermón de 5 puntos (6 minutos cada punto y sus sub-puntos)

  • 2 sub-puntos – 3 minutos o menos cada subpunto

3. Eliminando lo no necesario

El punto aquí es de que ves que tan poquito tiempo realmente tienes. No hay tiempo de vagar en cosas que no vienen al punto. ¿Qué cosa avanza tu tema, que cumple tu propósito? ¿Qué cosas se echan a perder tu tiempo?

1. La presentación de demasiado versículos.

Cuando realmente captas las limitaciones de un sermón buen hecho, tienes que recortar todo que no sirve tus propósitos. Empezamos con versículos.

Personalmente no quiero escuchar a un sermón que no expone la Biblia. Para mi como cristiano obediente a la autoridad de la Palabra de Dios, es una perdida de tiempo. Entonces un buen sermón debe tener versículos, y debe tener muchos. Habiendo dicho esto, no te caes en el encanto de por tener y leer muchos versículos, el sermón es bíblico o bueno.

Lo que necesitas no es muchos versículos, pero versículos que son excelentes presentaciones de tus puntos, en que hablan por sí mismo, demostrando exactamente tu punto (o sub-punto) sin mucha explicación. Casi siempre es necesario un poco de explicación del versículo, pero en tu preparación y apuntes, busca 4-8 versículos para cada punto o sub-punto. En un punto de pulir el sermón, examina cada versículo hasta que encuentras uno que mejor presenta la idea, usa solamente este versículo y quitar los demás.

O sea, cada sermón debe tener versículos porque esto es lo que se trata, lo que quiere Dios decirnos. Pero igualmente, un excelente sermón no es una cadena larga de versículos donde lees los versículos uno tras otro sin explicarlos, ni tampoco hay tiempo para presentar ideas y respaldar estas ideas con la Palabra de Dios si tienes demasiados versículos en cada punto y sub-punto. Un sermón excelente es uno que tiene un versículo que demuestra el punto o sub-punto de tal forma que nadie puede refutar la idea del punto. Normalmente, debes buscar a lo menos un excelente versículo por cada punto, y a lo mucho 3 versículos por punto, y dejar los demás con nada más anotarlos o para tus apuntes.

2. La falta de preparar lo que vas a decir

Cuando escucho un sermón que va aburrido, y parece que nunca va a terminar, anoto la material que el predicador está presentando y su tema. Yo soy predicador, y he predicado sobre muchos de estos mismos temas. En ver las cosas de mi punto de vista, muchos sermones “pobres” o “aburridos” o “confusos” son realmente buenos sermones que el predicador lo echó a perder.

Esto viene porque no es capaz de presentar las ideas correctamente, no encontró buen respaldo de versículos y lógica, o simplemente no echó ganas suficiente. Lo que realmente me molestó de estos cuando estos predican así en mi iglesia es que “se queman” el predicar y la iglesia para mi gente.

En la mayoría de las veces, si el predicador hubiera predicado el sermón en su casa una o dos veces, o hubiera predicado y grabado su sermón, y luego escucharlo de nuevo, se puede ver la falta de técnica o habilidad en la presentación. Muchas veces lo que necesita es de predicarlo lentamente, y luego buscar las palabras más concisas y claras para su propósito, eliminando elementos de su sermón que distraen o confunden el tema principal de su sermón. Estos normalmente “no paga el precio” para predicar un buen sermón y la gente no quiere oírles más.

Es mejor de predicar una o dos veces al año, y que sea un excelente sermón, que una docena de veces y cada vez es mediocre.

3. Anécdotas y ilustraciones no necesarias

Lo que marca el predicador inexperto es que quiere copiar a buenos predicadores, pero nunca puede discernir los elementos que hace un sermón “excelente”. No es gritar, no es tener bromas y chistes. No es la personalidad carismática. Es un mensaje de Dios que es presentado claro, con fuerza, y con concisión.

Personalmente no me gusta usar anécdotas y ilustraciones mucho. No es porque no sé hacerlo, sino que la mayoría de lo que he visto en esta área es distracción y no ayuda el mensaje principal del sermón. Por “tener una ilustración” buscan una ilustración en una forma (distante y confusa) toca el mismo tema del sermón, y insertan esta material.

Una ilustración debe ilustrar. Pero ¿ilustrar qué? Nunca usas una ilustración si no clarifica y hace más agudo el mensaje central del sermón (el tema) o el punto. Igual con anécdotas que a la verdad desvían del punto en lugar de ampliar el punto.

Hazte la prueba. Lee tus apuntes con la ilustración o anécdota y sin ella. ¿Se entiende el punto igual con o sin? Quita este elemento por cuestiones de tiempo. Si absolutamente vas a debilitar tu punto si quitas este elemento, entonces déjalo como parte. No es pecado tener un sermón sin ilustración ni anécdota.

Lo que no hace tu punto mejor con fuerza, distrae. Lo que no aclara bien, neutraliza por diluir lo bueno.

4. Entendiendo la corrida de tu sermón

Cuando terminas de estudiar y componer tu sermón, cuando tienes tu bosquejo y apuntes ya terminados, necesitas analizar “la corrida de tu sermón.” Ve la duración de tu sermón, y si no es 40 minutos, quita material. No seas tentado de dejarlo en tus apuntes, y “quitarlo si no corres corto de tiempo.” Haz las decisiones de que queda y que sale de tu sermón en tu oficina antemano, nunca en el púlpito.

Opta por predicar un sermón corto en lugar de abusar tu oportunidad con alargar. Es demasiado fácil de “nada más 5 minutos más”, y luego estás al punto de hora y media o media hora o más pasando cuando deberías haber terminado.

Un buen sermón tiene su tiempo de terminar dependiendo de la gente, la ocasión, el ambiente, el predicador, el tema, la arte de componer y presentarlo, etcétera, pero una vez que pasas este tiempo perfecto, cada palabra más causará el buen efecto que pudrías hacer hecho de desaparecer, quedando coraje, frustración, y malestar en la gente que te oyen.

La Duración del Sermón

1. ¿Cuánto debe durar un sermón?

Para nuevos predicadores, quieren hacer sus sermones cortos normalmente, pero en la práctica, muchos “salen de la mano” y son muy largos. Como un pastor-misionero que ha predicado por los últimos 36 años, y los últimos 30 de ellos casi 2-3 sermones por semana, déjame afirmar que la duración del sermón no tiene nada de ver con la calidad del sermón. Hay muchos consideraciones para imponer un límite correcto en tu sermón. Continue reading

¿Entreteniendo chivos o alimentando ovejas?


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1. Introducción

La misión de los predicadores, especialmente los pastores ha sido cambiado por muchos en nuestro día. La historia del cristianismo ha sido históricamente una de proclamar a su Salvador. Envuelto en esta confesión pública es la declaración de su lealtad y confianza en su Capitán, Jesucristo.  Con tiempo, el tono de los hermanos ha cambiado de uno de proclamar el evangelio para redargüir, regañar, y enfrentar los pecados de nuestro tiempo, a algo más suave, menos conflictivo, y menos duro de hacer. Pero el hecho de “proclamar sin vergüenza el evangelio” es una marca de la verdadera salvación, entonces ¿Qué hacen los que no quieren el conflicto, el escorio, los problemas, etcétera, que viene con verdaderamente proclamar el evangelio? Continue reading

12 Marcas de una Buena Iglesia

1. ¿Qué son las marcas de una buena iglesia?

Este artículo es tomado de 70030.netministry.com por  Dr. Richard J. Krejcir.

Contrario a lo que uno quiere decir (es mi iglesia), debemos entrar en este estudio en dos avenidas: (1) ¿qué enseña la Biblia de cómo debe ser la iglesia? y (2) ¿Qué es muy obvio en nuestra experiencia? El último es muy difícil porque la experiencia puede causarnos a equivocarnos. Continue reading

Pastores saliendo del ministerio por estrés

Este artículo es basado en un artículo en inglés que se puede leer aquí

http://www.intothyword.org/articles_view.asp?articleid=36562&columnid=

1. Las Estadísticas sobre Pastores saliendo del ministerio.

Según Dr. Richard J. Krejcir, dice que 70% de los pastores son extremadamente estresados en el ministerio. Dice que 35 a 40% salen del ministerio, muchos adentro de los primeros 5 años. Continue reading

El Pastor como un Atalaya

1. Atalaya

Últimamente el pastor es un atalaya, que no tiene nada de ver con los testigos de Jehová quienes robaron la palabra de la Biblia. Un atalaya es uno que vigila para el enemigo, y enfrente cualquier amenaza para defender las ovejas. Su deber es primero de dar la alerta a las amenazas, y según confrontar la amenaza para el beneficio de las ovejas.

El Pastor como el Consejero

1. Consejero

Además de alimento espiritual, el pastor tiene la responsabilidad de hacer “visitación pastoral”. Poniendo a un lado lo que es el concepto hoy en día, en la Biblia, visitación pastoral significó el irse a cada uno de sus ovejas, inspeccionarle íntimamente, y darle lo que necesita para estar sano de nuevo. Habla de deficiencias y problemas espirituales, y tiene que ver con reconocerlas o discernirlas, y luego darles el remedio espiritual de la Biblia que Dios indica.

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