Análisis de Sermones

Análisis de Sermones

Análisis de Sermones
Por Pastor David Cox

En este Análisis de Sermones explico las partes de un sermón, y qué función tiene cada una, y qué deben hacer en el entero del sermón.




Introducción

Un sermón “ideal” es compuesto de varias partes. Estas partes se han desarrollado “formalmente” (para predicadores profesionales) sobre la enseñanza de predicadores experimentados a los jóvenes entrando en esto. Pero actualmente, un buen sermón es uno que (1) sirve su propósito, (2) que corresponde a las indicaciones de Dios.  En esto, buscamos en profesionales que se paran enfrente de otras personas (en un contexto religioso o no), y vemos cómo debe ser una buena presentación.

Unos pueden quejar que “somos hombres de Dios”, “podemos hacer la predicación como queremos”, pero igualmente la congregación puede quejar que si no sigues lo normal en la sociedad en presentaciones buenas, nadie va a entender lo que dices.

En esto, vemos que unos sermones en la Biblia carecen de partes que vamos a presentar, y otros si lo tienen. Es mejor que predicadores siguen las buenas normas hasta que tienen 10 o 15 años predicando antes de vagar mucho de estas normas.




Identificando las Partes de un Sermón

Cualquier persona puede subir y hablar una hora sobre esta tema y aquella. No necesita nada de lo que hablamos aquí. Pero si nuestra meta es de hacer la obra de Dios, y hacer lo mejor posible, buscamos lo que es lo más excelente, y refinamos aun esto.

Cada sermón debe tener una meta, tema o tesis. Esto es lo que es su área que va a explorar.

Un sermón puede ser dividida en varias secciones. Básicamente ha una proposición con sus razones. Históricamente la mayoría de los sermones toman 3 puntos, y una introducción y una conclusión. Cada punto mayor puede tener nada o varios sub puntos. Unos sermones pueden tener más que 3 puntos mayores, pero lo más puntos principales, lo menos cada un puede presentar sub puntos y versículos y evidencia debajo de ello.

Ve ¿Cuánto tiempo debe durar un sermón?




La realidad es que nadie ignorar las reglas de la vida en esto. Si no vas a extender tu sermón pasando una hora, entonces tienes que restringir todo y seguir unos principios para terminar bien tu sermón. Es marca de un predicador que no sabe como calcular su tiempo y su material cuando anuncia un sermón de 3 puntos principales, y no puede terminar con el primer punto. A veces Dios mueve el corazón de extenderse en hablar en algo porque la congregación lo necesita, y esto pasa, pero si la mayoría de sus sermones son cortados antes de su fin planeado, es un predicador sin experiencia o control de sí mismo.




¿Qué pasa si no puedo terminar mi sermón?

A la verdad, es una tentación de NO ANUNCIAR tus puntos principales para que si no termines, puedes pasarlo como solamente tuviste dos puntos principales en lugar de tres. Pero esto, de nuevo, es lo que hacen predicadores inexpertos.

Cuando dejas un sermón a su mitad, y luego terminas, primero, la congregación sienta que no lograste presentar todo lo que trajiste (y esto es cierto). Se refleja sobre ti como un predicador. Pero prácticamente hablando, nadie quiere los sobrantes de un sermón roto. Si hay demasiado material, planealo con dos partes y anuncialo así desde el principio. Haz cada parte un sermón completo, y se puede salir bien. Muchos predicadores predican series de hasta 7 o 20 más sermones, y nadie piensa mal de esto. Pero de no controlarte durante el sermón, y salir hablando de cosas afuera del sermón, o tener demasiado material, esto no está bien. Oí un sermón de un joven una vez, y era algo como 17 puntos sobre algo, y pasó la hora y iba para hora y medio, y todos aburridos, y apenas logró punto 3 o 4 de los 17. Cuando anunció que los próximos domingos iba a seguirlo, nadie llegó por como un mes.

Parte de ser un buen predicador es de llevar a los oyentes “en la orilla de su siento”, esperando para más, nunca aburrido, siempre aprendiendo y siguiendo lo que estás diciendo. Para lograr esto, necesitas mucho trabajo, y aun así, unos sermones van a salir mal aun con experiencia.




Cultura de pensar como Predicador

Es mi recomendación personal que desarrollas una cultura de pensar como predicador. Escuchas a sermones de otros buenos predicadores y tomas apuntes para ti siempre. 1) anota lo que hace mal. 2) anota cualquier idea que oyes o piensas más allá de lo que actualmente dice que puede ser un buen sermón. Muchas veces oigo un sermón, y salgo con ideas para una media docena de sermones, unos sobre la misma línea de que él presentó, y unos totalmente aparte.

Además en esta cultura de pensar como predicador, debes crecer un sermón como un campesino crece un grano de maíz a una planta que rinde fruto de mazorcas de maíz. ¿Cómo? Simplemente ten un lugar donde pones ideas para sermones, y dedicas unas horas cada semana a los mejores de estas ideas. Trabaja haciendo un sermón de ello, pero poco a poco. Ve el tema, y busca 3 puntos y un buen pasaje para demostrar el tema. Si logras esto, dejalo para la próxima semana. O sea, cada semana inviertes 3-4 horas en estas semillas de sermones para ver lo que sale de ellos. Yo tengo unas semillas de sermones que nunca pude hacer nada con ellos. No encuentro versículos, o no me ocurre nada de puntos o estructura.

Pero si puedes trabajar unos 30 minutos cada semana para 3-4 semanas, cuando llega a ser más desarrollado, fácilmente puedes poner lo demás en ello y te sale un buen sermón con menos trabajo la semana que actualmente dedicas toda la semana en ella.




La Meta, Tema o el Tesis

Lo más importante de un sermón es un meta o tesis que domina el sermón. Es de desprimirnos de entrar para escuchar una plática sobre un tema, nada más para oír el predicador hablar de su perro, gato, y niños, o decirnos bromas. El tesis es lo que controla la material que entra en un sermón, y la material que debe quedarse afuera. Para predicadores, muchos dicen que todo es justo para usar en un sermón. Pero no es válido esto. El tema es lo que prometes a la congregación que vas a tratar.

El tema debe ser claro desde el principio del sermón. Anuncias el título, y de esto debe ser claro lo que vas a hablar. Si declaras el tema, es mejor. Parte de una buena presentación es de dirigir los pensamientos de la congregación a “pensar contigo”. Vas a presentar evidencias de las Escrituras, y el título y/o el tema es para enfocar todo el sermón sobre este área de que vas a hablar. Lo más específico lo mejor.

El tema funciona para guiar la presentación del predicador, pero también para restringir los pensamientos de los oyentes, para que no vaguen del tema. Si anuncias un sermón sobre la seguridad de la salvación, y luego mencionas que no es posible que podemos ir al infierno (válido), y luego que Satanás es en el infierno (dudoso, y vagando), y luego habla de todos los lugares que Satanás ha andado (vagando), y luego desde allí, que Satanás andaba en el desierto con Jesús (vagando más), y etc. ¿De qué se trata el sermón? ¿El diablo o la seguridad de la salvación? Tu mismo estás vagando los oyentes a lugares que pueden ser un buen sermón, pero no tienen nada de ver con este sermón.

El predicador va a plantar varios conceptos en su sermón, y parte de esto es que es una proposición, y razones a, b, c, etc. Después de enfocar en a, y luego b, y empiezas en c, el oyente necesita levantar cada subpunto y relacionarlo con el tema. Si no tiene nada de ver, es puro confusión.




Introducción

La introducción es donde introduces el tema a los oyentes. No tiene que ser muy largo, y unas dos oraciones está bien. El propósito de una introducción es de introducir el tema, y limitar el tema a lo que vas a estar hablando lo demás del sermón. Si examinas y estudias los mejores predicadores, ellos anuncian cada punto principal con el tema en la introducción, y la congregación sabe de inmediato de qué va a tratar hoy, y qué es el viaje.

Marcando Tiempo

Ve La Corrida de un Sermón y Usando Bosquejos para la Congregación

Un elemento esencial en no perder los oyentes de tu sermón es que tu sermón tiene que tener movimiento. El momento que ellos perciben que no estás moviendo adelante hacia la conclusión, (estás hablando con relleno, con bromas, con otras cosas echando a perder su tiempo), has perdido tus oyentes. Unos van a escuchar, reír y luego ver sus relojes y levantarse (aunque no has terminado) y salir.

Si tienes un proceso ordenado y calculado de material que va a terminar en buena hora, te van a escuchar bien.

Cuando anuncias “vamos a ver 3 puntos A. blah blah, B. blah blah, C. blah blah”, entonces cada vez que mencionas “ahora vamos a próximo punto B o C” ellos registran “vamos moviendo” “Vamos hacia el fin”.




Puntos Principales

¿Cuantos puntos principales debe tener un buen sermón? Actualmente esto no importa. He tenido sermones con más que 10 puntos (no sub puntos) y tan poquito de 2 puntos principales con 5 o 6 subpuntos debajo cada uno.

Ve ¿Cuánto tiempo debe durar un sermón?

Si cuentas introducción, conclusión, aplicación o ilustración, y cada punto y sub punto como un “uno”, el número es más o menos constante en cada sermón. La mayoría de los predicadores no pueden presenta (en buena forma) más que 8 o 9, tal vez 11 o 12. La mayoría actualmente sacrifican la introducción y conclusión, y aplicación, igual ilustraciones. Pero todo esto es necesario. Lo que debe uno hacer es de tener todas las partes, pero hacer cada parte escrito en las palabras mejores. Planea tu trabajo, y maniobra tu plan. Pon como propósito de decir conceptos y palabras exactas que hacen impacto en los corazones. Que cada parte del sermón es lo más excelente que puede ser.

Normalmente un buen sermón va a tener entre 3 a 5 puntos. Uno puede jugar con esto, subiendo subpuntos o bajando puntos principales. La idea es de poner la evidencia en una forma que la congregación puede entender y captar fácilmente. Por esto, es mejor de quedar adentro de esto 3 a 5 puntos principales (aunque como anoté anteriormente, hay ocasiones en que se puede romper esta regla por el momento).

Más importante que cuantos puntos principales, es ¿Qué es la relación entre los puntos que hay? Muchos sermones tienen puntos que no demuestra mucha relación entre sí.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Se puede tomar este versículo y hacer un sermón de 4-5 puntos, uno de cada frase principal. Pero aunque esto es fácil, la relación entre los puntos es lo que va a causar confusión o va a unir el sermón a una unidad que habla al alma.




Por ejemplo… John 3:16

I. “Porque de tal manera amó Dios al mundo”
II. “que ha dado a su Hijo unigénito”
III. “para que todo aquel que en él cree”
IV. “no se pierda, mas tenga vida eterna”

Dr. R.L. Hymers Jr hizo un sermón de este versículo…

EL AMOR DE DIOS HACIA EL HOMBRE CAÍDO

I.   El amor de Dios, Juan 3:16a; Mateo 22:37; Romanos 8:7; 3:11.
II.  El don de Dios, Juan 3:16b; Galatas 4:4; Romanos 5:8; 3:26.
III. La manera de recibir el don de Dios, Juan 3:16c.
IV. Los resultados de recibir este don, Juan 3:16d; 10:28.

Este bosquejo tiene las ideas con algo más tangible que solamente las frases.




Aquí hay otro sermón de Juan 3:16…

I. El regalo más grande es la expresión del amor de Dios.
II. El regalo más grande es para alguien especial.
III. El regalo más grande es Jesucristo

En este bosquejo vemos simetría en la primera frase de cada punto. Esto es bueno aunque lo de Hymers es muy bueno también.




Charles Spurgeon tiene un sermón No. 1850 también…

I. El Don.
II. El Plan de Salvación.
III. Las Personas para quienes este plan está disponible.

Aunque Spurgeon fue reconocido como “el príncipe de los pastores”, yo no encuentro buena forma en la estructura de sus sermones. Fue de otro siglo, y otro ambiente, entonces entiendo esto, pero no encuentro mucho para mi allí. Sus puntos son débiles para mi. Lo de Hymers es lo mejor.




En Scribd hay otro sermón.

I. Cada ser humano es distinto en esencia; pero hay capacidades universales (comunes a todos) como la de amar.
II. El amor nos lleva a que todos tengamos personas y cosas que “amadas”
III. El amor nos lleva a intentar agradar al ser amado.

Aunque sus puntos son claros, realmente no suelen del texto muy claramente.

Lo que buscamos en buenos puntos principales es que se integra muy bien con el tema, y que hay buena relación entre uno y los demás. Si no declaras claramente el tema, no puedes entender si se integra o no. Menos los que te oyen. El trabajo duro para preparar un sermón es de primero recibir un mensaje de Dios, algo que Dios carga tu corazón de traer, y luego hacer el tema y los puntos íntegros.

Aquí hay parte de un libro sobre Sermones evangelisticos por Charles Wood, donde sus sermones tienen muy buena estructura. Sus puntos principales parecen muy cortos, al punto, y que tienen relación uno a los demás. Esto es lo que estamos buscando en un buen sermón.

Aquí hay otro libro que parece buenos los sermones en su estructura.




Subpuntos

Los sub puntos dan apoyo al punto mayor sobre ellos, y luego al tema. En realidad, los sub puntos deben ser muy lógicos en su apoyo al punto sobre ellos. O sea, no deben tocar otro tema menos porque el punto mayor sobre ellos es verdad.




Transiciones entre puntos, y entre punto mayor y subpuntos

En hablar de “marcar tiempo” y también de revelar el bosquejo de tu sermón, hay que haber transiciones. La introducción en realmente la transición de empezar el sermón y el tema y bosquejo. Desde allí, debes insertar unas palabras que da luz a los oyentes que vas a entrar en el primero punto. Aunque esto puede ser muy breve, debe haber algo. Muchas veces de repetir (declarar) los puntos mayores es suficiente aquí.

En transiciones entre puntos principales, debemos recordar que queremos presentar el tema, y cada punto principal. En la transición entre punto mayor y punto mayor, debemos recordar los oyentes que todo esto va a dar evidencia que el tesis o tema es válido, bíblico. En esto, debemos “cambiar velocidades” cuando dejamos un punto mayor para ir a otro.

Normalmente no hay transición entre subpuntos. Su transición es “y el siguiente (sub)punto que demuestra este punto (principal) es…”.




Ilustraciones y Aplicaciones

El uso de ilustraciones y aplicaciones es muy pobre en lo general. Muchos predicadores ponen bromas o algo en su sermón similar a una ilustración, pero realmente no capta el tema bien. Aquí tenemos dos usos válidos: (1) una ilustración o aplicación para el tema (y se ubica esto al final del sermón en, o antes de la conclusión). (2) una ilustración o aplicación para un punto principal.

Debemos repetir nuestra regla de oro: El tema domina el sermón. Lo que no apoya fuertemente y claramente el tema, no debe encontrar lugar en el sermón. Esto no es menos importante ahora en encontrar ilustraciones y aplicaciones para el sermón. Si en concebir el sermón, ves tu función como predicador como la persona responsable para cambiar la moralidad de la congregación, entonces los sermones van a tener un punto, un propósito moral en ello. ¿Vas a buscar de cambiar la gente en qué forma? ¿Vas a hacer fuerte que buena conducta en la gente?

Si desde el principio empiezas con esta idea, entonces la aplicación viene naturalmente desde el nacimiento del sermón. No hay que esforzar una aplicación que no procede lógicamente del sermón (su evidencia, su lógica). La ilustración debe ilustrar algo mayor en el sermón. Esto debe ser el tema o un punto principal.




Conclusión

La conclusión (igual con la aplicación) es la parte más olvidado del sermón. Pero necesitas una conclusión en cada sermón. De nuevo, puede ser breve, pero debe existir. Lo que hace la conclusión es un repaso de la evidencia EN RESUMEN (muy, muy brevemente). Si los puntos principales son formados correctamente, simplemente declarandolos de nuevo es de dar este repaso. Luego, debe ser una exhortación emocional (usando la lógica y evidencia que el sermón presentó) para exhortar la gente de cumplir con este tesis, el tema, el propósito del sermón.

Muchos buenos sermones ubican la aplicación en la conclusión y esto es lógico y bueno.





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