Introducción

Aquí estoy hablando de usar un bosquejo en papel o en un reproyector para que la congregación te sigue.

La atención de una congregación normal es menos que 20 minutos. No pasa 30 minutos si no tienes el bosquejo enfrente de ellos constantemente.

¿Por qué usar un bosquejo para la congregación?

A fin de cuentas, es muy difícil seguir lo que una persona está diciéndote por más que 5 o 10 minutos. La mayoría de los predicadores no dice nada más introducción en sus primeros 5-10 minutos, entonces al momento que realmente empieza “la carne” o sustancia del sermón, ¡todos se apagan sus mentes!

Bueno, el asunto es que usamos bosquejos no porque no sabemos donde vamos a ir, o para guardar nuestro camino y no nos perdimos en distracciones (aunque estos son buenas razones porque usar un bosquejo), pero usamos bosquejos para que la congregación pueden seguirnos en el sermón. De un muy buen libro de educación, recuerdo este principio…

Diles a donde vas a llevarles antes de empezar, luego diles cada marca como vas pasándolo, y luego diles de dónde vinieron.

Este principio fue dado a mi en una clase de educación, como educar eficazmente. La idea es de darles una ubicación durante el proceso entero del sermón. O sea, antes de empezar, darles los puntos principales del bosquejo (3 a 5 máximo), luego cada vez que pasas un punto, repítalo varias veces para que ellos saben que ya llegaron a este punto. ¿Por qué?

La razón de hacer esto es porque con muchos predicadores (especialmente 100% de los que no tienen experiencia o que son jóvenes), hay tendencia de vagar grandemente, y “no hay fin de su sermón”. Es como el niño de 6 años cuando sube al carro, y una vez atrás del volante, “se va” (aunque nunca se mueve), y él está luciendo como chófer. Este “síndrome” entre predicadores inexpertos es muy reconocido entre las congregaciones, y por esto, en general no les gusta oír predicadores novatos o sin experiencia. Habiendo dicho esto, déjame incluir todos los que son mayores de edad (más que 35) que igualmente predican mal.

La atención de una congregación es algo muy frágil. Un sermón excelente es un sermón que sin darse cuenta la congregación, ya se terminó, y ellos siguieron todo sin problema.

A la verdad, si tú como predicador no usas un reproyector o papel con el bosquejo del sermón, no debes pasar los 45 minutos en tu sermón. Si no tienes un bosquejo que estás constantemente dándoles el paso de tiempo, entonces debes limitar tu sermón a media hora si aguantan aun esto.

Puntos que marcan el paso de tiempo

Cuando un predicador disciplinado hace un bosquejo, lo llena con material, y después, predica según su bosquejo, no vagando a otras cosas, entonces el sermón normalmente es un éxito. ¿Por qué? Porque la gente sintieron el traspaso o movimiento del sermón. Pobre el predicador que sube al púlpito domingo en la mañana, relata 2-3 bromas, chistes, y otras cosas, desperdiciando 20 minutos, luego predica otra media hora, para anunciar a la congregación que, “bueno esto era punto número uno, ahora para los otros 23 puntos.” Alguien que sabe, 95% de las mentes ya se dejaron el sermón y están en otros lugares.

Excelentes sermones marcan fielmente el traspasó de tiempo con progreso por el bosquejo.

Lo que confía y asegura a la congregación “que esta cosa va a terminar un día“, es esta disciplina y planear del predicador que tiene un plan, y obra el plan. Tú mismo, como predicador, creas paciencia o frustración por tu medio de presentar las ideas. Si alargas para siempre sobre detalles que no importan, entonces frustras la congregación. Si das un “movimiento y progreso” de ideas, ellos van a gustar o a lo menos aceptar tu sermón.

Un ejemplo aquí de mi propio ministerio.

Recientemente, he tomado la práctica de hacer mis sermones en formato de un folleto de dos pliegues, una hoja carta, frente y atrás. (Ve www.folletosytratados.com por ejemplos de estos.)

¿Que pasa cuando les doy un folleto con todo el sermón escrito? Simplemente, hay una cantidad fija de material, y allí está todo. Normalmente tienen unos 6 a 9 divisiones, cada uno con un versículo a lo menos. Cada vez que termino una sección, leo la cabeza o título de la próxima antes de empezarla.

Este proceso tiene gran ventaja en que se ven y sienten el progreso del sermón. Normalmente en 30-40 minutos, ya casaron de escuchar si el tema no les interesó mucho. Son pacientes, pero simplemente no les gustó el tema. Entonces, ven el folleto, y estamos en la parte de atrás, y el último pliegue es la portada (ya tratada), y ven que casi terminamos. Esto da mucha ánimo de aguantar un poquito más porque casi terminó.

Es muy bueno de dar la sensación a los que te escucha que todo es muy interesante, y ya terminó, y ellos realmente quisieron escuchar más. Regresan a tu iglesia con una buena actitud hacia los sermones. En cambio si predicas sin bosquejo (que ellos pueden ver), y alargas demasiado, siendo muy aburrido, entonces es como sacar una muela para que vengan a la iglesia. No sacan nada del sermón por lo general, y ya sabes, ovejas que no comen, se enferman y mueran.

¿Qué son lo que dan la sensación de progreso en un sermón?

Sé muy sabio en esto como predicador. Primero, tienes que tener un plan, y ejecutar el plan. El gran error de tantos predicadores es que no tienen un plan, no tienen un buen plan, o no ejecutan el plan que tienen.

Hay predicadores que dicen que esto restringe al Espíritu Santo de predicar así. No es cierto. El Espíritu Santo puede obrar igualmente en tu oficina, entre semana cuando preparas tu sermón, cuando tienes mucho tiempo de pensar, orar, investigar, meditar, y reflejar sobre lo que vas a decir. De limitar al Espíritu Santo de solamente ser activo en el momento, no es correcto. Como pastor, las cosas que he dicho en el púlpito que más he sentido mal de ellas son cosas no en mis apuntes, cosas dichas al momento “sin pensar.”

Entonces el secreto aquí es de orar mucho sobre lo que vas a decir, y prepararte muy, muy bien. Luego, organizar una presentación de esta material, escogiendo con mucha oración y inteligencia lo que mejor cumple con tu plan. Aparte de tener un plan (bosquejo con excelente material), tienes que tener la disciplina de no permitirte de introducir material extra en tu sermón.

Como predicador, yo hago excepción de esto como una vez en cada mes o dos o tres. Casi siempre tengo todo lo que voy a presentar escrito enfrente de mi. ¿Cuando hago excepción a esta regla? Normalmente, veo caras de duda o confusión sobre algo que dije en el sermón, y me doy cuenta que lo que acabé de decir no hizo mucho sentido. Si revisas tu sermón una o dos veces antes de darlo, lo identificarás estos lugares y los corregirás antes en tus apuntes para que no sea necesario de añadir material o explicación adicional.

Ahora para contestar la pregunta de qué cosas son los que causan el sentir de progreso hacia a un fin en un sermón. Primero, es la disciplina en el predicador que no va a vagar de su material preparada. Segundo, les das el bosquejo antemano. Esto es algo fijo que en sus mentes les causa que ellos entienden que hay nada más una cantidad limitada de temas, secciones, o material que será dada hoy en este sermón. La idea que no está echando más al momento es muy importante. La cantidad es fija, limitada.

Tercero, eres muy vocal y específico en anunciar los “postes que marcan el progreso.” O sea, con un número fijo de marcas (vamos a decir 3 o 5), y con progreso razonable (5 marcas en 50 minutos son 10 minutos por marca, y mejor dicho 8 si hay introducción y conclusión), entonces se mide muy bien el progreso de tiempo. Se siente el progreso. Cuando fue anunciado que hay 9 puntos de tu sermón, y en 30 minutos no has pasado el primero, hay una desesperación tremenda que se cae sobre la congregación. (Piensan, “A ver, 30 minutos por minuto, ¿el sermón tardará 4 horas? Tengo que levantarme antes de esto y irme, entonces, mejor 40 minutos en el sermón que luego.”) No quieres la gente pensando y buscando a que momento u oportunidad puedo salirme de esta cosa.

Otra vez regreso a mi uso de un folleto que creo para cada sermón. Normalmente tienen 6 a 9 secciones, y estos son sin ninguna sub-sección en ellos. Cuando paso una sección en 5 minutos o menos (5 por 9 es 45 minutos, razonable para un sermón), hay esperanza no frustración.

Una sugerencia sobre puntos largos

A veces yo he hecho sermones con un punto que va a durar 15 a 20 minutos, pero tienen 3-4 otros puntos. Siempre es mejor de poner este punto a final si es posible. Si no, diles abiertamente que este punto es muy largo, y los demás son más cortos. Otra vez da confianza que no todos son largos.

Una sugerencia sobre sermones con muchos puntos

He predicado sermones de 12 a 15 puntos a veces. En estos sermones, nada más me salen así. No veo estructura para hacer puntos mayores y menores. Normalmente cada punto tiene un solo versículo, y normalmente no estos versículos no son muy envueltos para que necesiten mucha explicación. Cuando tengo un sermón así. les digo desde el principio, “Ten 15 puntos y no sub-puntos, y un versículo a cada punto.” ¿Por qué les digo así? Porque esto les ayuda a ver el fin de todo sin espantarse.

junio 14, 2017 at 3:20 pm by Pastor Cox
Category: Presentación del Sermón
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