Cox Claridad en Predicar

Cox Claridad en Predicar

Por Pastor David Cox

Si podemos ver la doctrina de la claridad de la Palabra de Dios, entonces ¿Qué tal los predicadores que confunden el mensaje de Dios? Este es un asunto crítico para contemplar para muchos predicadores. Es extremadamente estorboso de escuchar a un sermón donde se hacen un desastre del mensaje de Dios. Por ello, escribo esta exhortación a los predicadores.





1) La Palabra de Dios es clara, porque Dios la diseñó para que se entienda.

No podemos desviar de la doctrina central, que Dios, en Su poder y sabiduría, hizo Su mensaje de tal forma que es claro, para que aun los niños pueden entenderlo.

Due 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; Due 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

2) Es Satanás quien tuerce, confunde, y en otras formas hace malentender la Palabra de Dios.

El propósito de Satanás siempre ha sido de crear alternativos que Dios nunca aprobó, de cambiar el mensaje de Dios, o de hacerlo difícil o imposible de entender lo que quiere Dios. Si Satanás no puede lograr en uno de estos, entonces proclama fuertemente que nadie puede entender la Palabra de Dios aunque no es cierto. Esta es la obra de Satanás, el enemigo de Dios.

No quiero decir que cada sermón predicado confusamente es siempre predicado por un enemigo de Dios, aun sí existen predicadores que son enemigos de Dios de plano, y ellos han perfeccionado el arte de confundir. Típicamente ellos evitan de usar la Autoridad de Dios (las Escrituras) en sus sermones, o la usan torciéndola su mensaje original a que sea otro. En estos sermones, las palabras actuales de Dios son sustituidas para bromas, ilustraciones (muy interesantes pero será imposible de ver realmente “qué” del sermón ilustran o qué versículo del sermón ilustra, porque se llenan el tiempo sin comunicar el mensaje de Dios). Estos sermones tendrán declaraciones personales, experiencias personales, gritos, y otros elementos impactantes para divertir la congregación pero carecen casi completamente de comunicar el mensaje de Dios de un pasaje de la Escritura. Estos enemigos de Cristo saben muy bien que hay gran poder espiritual en la Palabra de Dios, pero para destapar este poder, el predicar tiene que dejar que Dios hace el hablar, y entonces el predicador tiene que citar las palabras actuales de Dios, y explicar este mensaje sin vagar a sus propias ideas y palabras. Lo que hacen como enemigo de Dios es ocupar el tiempo con alternativas del mensaje de Dios, y de la exhortación bien explicada. Confunden el mensaje de Dios por presentar una alternativa.

Vemos unos de estos predicadores más a menudo.

Primero, hay predicadores hipócritas quienes predican la Palabra de Dios exactamente como es en las Escrituras, pero su vida personal es totalmente el opuesto de estos principios espirituales que quieren presentar a la congregación. La estrategia de Satanás aquí es de burlarse de Dios. Estos predicadores se burlan de la piedad y poder de Dios por predicar en contra de los pecados, explicando correctamente el poder y ejemplo perfecto de Dios, pero mientras que ellos son completamente ocupados en ello, ¡ellos mismos no tienen nada de idea de que van a dejar la Palabra de Dios de transformar a SUS VIDAS PERSONALES! Esto hace los hermanos de hacer lo mismo. Pueden citar doctrina y versículos de la Biblia como expertos, y se pueden refutar el peor hereje, pero sus vidas actualmente son desastres. La hipocresía es una burla del poder de Dios. Estos predicadores son personas que viven el mensaje de su vida en palabra pero no en hecho. Ellos aprenden las palabras correctas de decir como un cristiano, y piensan por esto son salvos, pero no se preocupan de vivir este mensaje que profesan, porque ellos asignan como ley, “es imposible de agradar a Dios.” Todos somos incapaces de obedecer a Dios en aun una forma menor. Entonces “tu hipocresía y vida de burla son aceptables antes de Dios porque pues, aun los predicadores son hipócritas actualmente en sus vidas, y no es grande cosa que yo sea también.” Dicen que el poder de Dios es en el cielo, y por la Palabra de Dios, nadie se puede cambiar su vida realmente.

Su mensaje es correcto, pero la evidencia personal en su propia vida no existe. Tienen el mensaje correcto, pero niegan el poder de Dios de actualmente cambiar sus propias vidas.

Segundo, hay predicadores de prezteles. Estos predicadores, como Satanás, son muy astutos en torcer el sentido original del mensaje de Dios. Estos son gente que toman la claridad de las Escrituras, se burlan de ella, y hacen un desastre de la claridad del mensaje de Dios. En lugar de explicar y revelar en sentido obvio de las Escrituras, ellos tienen que hacer formulas y explicaciones que son tan complicadas y envueltas que nadie puede llegar a esta conclusión sin ser ellos. En realidad, su versión es tan lejos del mensaje actual de Dios que a primera vista (y segunda y tercera), no se puede ver de dónde sacaron sus conclusiones porque el texto y el contexto ni hablan de sus conclusiones. Esta táctica es para confundir las meras palabras del texto. Dicen que las palabras dicen algo místico, que nada más ellos. como espiritualmente dotados, pueden entender.

Tercero, hay predicadores chapulines. Estos predicadores crean “nueva doctrina” de origen humano (no de Dios) por vincular versículos que no tienen tema en común, y aun usando frases de versículos para demostrar y apoyar su “nueva doctrina”. Este “nuevo mensaje” es nuevo porque no viene de Dios, y no es lo que Dios ha dicho. Cuando les estos predicadores o les escuchas, les dudas, y empiezas a leer el contexto de sus textos de apoyo, e inmediatamente concluyes, su conclusión no tiene nada de ver con el contexto o intento del autor original de este versículo. Se confunden el mensaje de Dios por fabricar otro mensaje usando las mismas palabras que usó Dios, pero no el mismo mensaje que Dios nos dio de dar.

Cuatro, hay predicadores populares. Estos enemigos de Dios son personas quienes “ya saben” toda doctrina, y cuando ellos leen un pasaje de Escritura, sus propias conclusiones, posiciones, y extremas ideas son la única cosa que se puede ver. Estos predicadores son muy duros en sus creencias, y ellos no se pueden hacer otra cosa que empujar sus propias ideas, posiciones doctrinales, o grupos. Dejan el mensaje de Dios atrás, y ellos ya resolvieron a todos por su propia astucia, y entonces nunca estudian las Escrituras para que ellos mismos aprendan el mensaje de Dios. Se puede identificar a estos mensajeros satánicos más obviamente por su falta de deseo de predicar todo el consejo de Dios. Ellos son contentos a quedarse predicando los mismos sermones suyos vez tras vez, y casi nunca salen de los mismos temas de siempre. Cualquier hombre de Dios debe predicar un rango ancho de temas bíblicos en un periodo de 5 ó 10 años. Cuando ves 25 sermones sobre un solo tema en un año (52 domingos), y ves que faltan tocar otras doctrinas principales, entonces has encontrado uno de estos predicadores.

Añado que siempre es correcto de predicar en los temas de la salvación y la santidad. Estos temas son las bases de la vida cristiana, y es correcto que tal vez un porcentaje de 20% de todos los sermones es de estos temas de cómo irse al cielo, y cómo vivir para agradar a Dios.

La quinta categoría de predicador (una subcategoría del predicador popular) es el predicador dictador. Este predicador tiene un tema constante que no se puede dejar, y este tema es sumisión a su autoridad como encargado. Esto es mientras que él es principal líder de la iglesia, porque si le echan a él afuera, quiere que todos dejan de obedecer los lideres de la iglesia para seguir obedeciendo a él. Este predicador usa (o mejor dicho, “abusa”) el mensaje de Dios, usándolo solamente cuando es conveniente para sus propósitos (siendo él también un predicador hipócrita). Este predicador desprecia a los astutos en su congregación que piensan que por el simple leer, estudiar, y meditar sobre la Palabra de Dios, uno se puede entender el mensaje de Dios. Se escandaliza a estos que presumen a decir que Dios les ha dado un mensaje directamente a sus corazones por medio del simple leer la Palabra de Dios. Él afirma y repita muchas veces el don espiritual (que solamente él tiene) de entender las Escrituras. Quiere que todos se fijen que son excluidos del poder simple de entender el mensaje simple de las Escrituras, entonces no se tratan de tomar esto en sus propias manos, sino ven a él para que él discierne que es correcto moralmente por sus edictos. También este predicador desprecia la obra del Espíritu Santo en las vidas de los hermanos, y proclama que solamente cuando él ha iniciado esta obra, se puede ser de Dios. Se identifica este predicador por su codicia de no dejar nadie en el púlpito si no es bajo su poder. Estos se suben a decir que el pastor es perfecto, y alaban al pastor, repitiendo exactamente los mismos temas y mensaje del pastor. El pastor se quita su privilegio de hablar a la congregación si dan otro mensaje válido de la Biblia, pero el pastor no ha predicado a esto todavía. Es como el papa romano, todo se concentra en él como el único mensajero de Dios en el mundo.

También se puede identificar este tipo de predicador por su uso de las Escrituras. Es siempre correcto para él de mencionar las Escrituras cuando él está discutiendo un punto, imponiendo su parecer sobre otros, pero cuando alguien le lleva a él un principio de la Biblia (en que él falla en su vida personal), esto es incorrecto e inapropiado. No se habla de las fallas del predicador, o como él no está cumpliendo con los principios y normas de Dios. Su uso de Escritura es como un palo para pegar a otros, pero nunca se aplican a él mismo. Él se rehúsa de personalmente ser bajo la autoridad de las mismas Escrituras.

Sexto, hay predicadores de clubes sociales. En estos clubes sociales, son como los jóvenes donde son como el predicador dictador pero se amplían “el club” a incluir varios predicadores y sus seguidores en lugar de ser un solo hombre. Lo que “aceptado” o “de modo” es la ley de Dios al momento, y cuando uno se cambia la moda para nueva moda, todo se cambia. Las normas de Dios llegan a ser las normas del club más de una exposición de las Escrituras, y muchas normas no tienen explicación de la Biblia. Los que abiertamente revelan fallas del grupo son denunciados como el mero Satanás. Estos igualmente usan y manejan las Escrituras cuando les conviene, y cuando no, se quedan silentes, o hacen pronuncios usando la autoridad del grupo o personas centrales y líderes del grupo. Para ser como Martín Lutero, de denunciar las fallas de su propio grupo, y luego si no se corrigen estas fallas, de salirse del grupo, pues es pura tontería para ellos. Para ellos, su salvación se queda en quedarse en el grupo, y ser identificado con el grupo.

3) Es grave de predicar o enseñar la Palabra de Dios en tal forma para no hacerla clara.

Yo soy un predicador, y desafortunadamente, yo confieso que he hecho esto. No estoy predicándoles como “un perfecto.” Sé que está envuelto, y les exhorto de mi corazón. Buenos hombres fallan en no ser claro en sus predicadores a veces. Esperamos que es muy raro.

a.) No hacemos nuestra tarea. Muchos predicadores se confunden sus mensajes. Aunque esto puede pasar de vez en cuando, hay razones porque se pasa, y es para nosotros, los hombres de Dios, de no permitirlo pasar. La razón principal porque sucede esto es porque simplemente el predicador no se prepara suficiente, no ha dedicado tiempo y esfuerzo a su mensaje para que se quede claro. No puedes lograr nada en el ministerio si no entiendes y sabes muy bien el mensaje de Dios, Sus propósitos, Sus métodos de trabajar, y sus formas de hacer las cosas. De ser flojo, de faltar enfoque en lo esencial es lo que es nuestro problema. Esto es la base de predicaciones confusas.

Otra parte de esto es simplemente no trabaja el mensaje suficiente antes de predicarlo. El hombre de Dios tiene la obligación de entrar en el púlpito preparado. Hay predicadores que escriben unos apuntes atrás de su envoltura de chicle en la alabanza, y predica de esto. Son sin valor para el reino de Dios. Tal vez, hay un profesor de seminario de 20 años que se puede hacer esto, y le sale bien, pero dudo que un hombre serio de estudiar las Escrituras jamás hará esto a una oportunidad de compartir el mensaje de Dios con ellos.

Para ser preparado, necesitas gastar tiempo en estudiar, tiempo en meditar y orar antes que entras el púlpito, y este tiempo y esfuerzo necesita ser en el tema que has escogido. Por esto, quiero decir que necesitas trabajar mucho en recolectar y organizar material en tu tema. Hacemos esto por juntar más que necesitamos, y luego teniendo varias horas de material, recortar todo a ser nada más el material mejor para comunicar el mensaje de Dios que has escogido de predicar.

También hay un punto en que el sermón “ya está listo”, y después de este punto, tú vas a un clóset para predicar el sermón viendo el tiempo que va a tomar, e igualmente la presentación de ideas para ver si son lógicas, buenas, y son al punto del sermón. “Pre-” predicando el sermón a solas, esto es donde vas a hacer cambios (escritos en el bosquejo), y puede ser que regresas a cambiar el sermón drásticamente si es necesario. Si marcas el tiempo exacto, entonces vas a evitar un sermón de 20 puntos, donde en 50 minutos no has avanzado nada más dos puntos.

Nunca llevas más material que puedes presentar en el tiempo dado, ni llevas insuficiente material (para echar de tu cosecho al momento en el sermón). Preparas lo que vas a decir, escríbalo en tus apuntes, ora mucho para que esto sea el mensaje que Dios quiere que tú des, predica lo que tienes, y no varea de lo que has preparado. Cuando tienes que brincar para no terminar el sermón (porque no hay más tiempo), o cuando haces comentarios no contemplados, y otras cosas similares por falta de preparación, esto es cuando mucha confusión entra en tu sermón.

No es asunto de “tomar todo el tiempo necesario para cubrir tu material.” Unos predicadores pueden hablar por 4 o 5 horas si fuera así. El punto es que tu material no está organizado, no es claro y concisamente preparado. Es culpa del predicador cuando la mayoría de la gente salen del sermón sin saber que fue el asunto o tema principal. Es un grave error cuando la gente ven tus pensamientos pero no puede ver el apoyo bíblico por tus ideas. Es una marca de un buen predicador cuando se pierde el “yo” en su sermón, y se ve “Dios nos dice” tal cosa. Muchas veces el mismo predicador ni sabe a donde va, ni que es su tema. Echan palabras, versículos, ideas, e ilustraciones uno tras otro sin organización, sin saber a donde van. El propósito del sermón ya ha muerto, o fue un aborto que nunca se nació.

b.) Abarcamos demasiado. Cuando preparando para un mensaje, típicamente tratamos de incluir demasiado información, y no dedicamos suficiente tiempo, energía, y esfuerzo a reducir el mensaje particular a caber en el tiempo dado para predicador un sermón típico. No puedes predicar en grandes y amplios temas en media hora a 40 minutos. Tal vez dominas el tema por estudiar por semanas o mesas un solo tema, se puede hacer una sobrevista del tema, pero otra vez, no entrar en específicos y detalles sin fin. Demasiado material para un sermón es un problema común, que en sí, empieza a confundir al oyente. Esta maldad muchas veces sale porque el predicador es ignorante del tema antes de empezar, y “descubre” demasiado material en abrir el tema, y entonces no sabe el tema suficiente para enfocar en una división menor del tema, y da demasiado material en su sermón.

Esto llega a ser un asunto del juicio del predicador en forma su sermón, y la confusión entra porque el tema es demasiado ancha, y desde el principio poco entendido por el predicador, y probablemente el predicador no tiene la preparación personal en sus entendimientos de las Escrituras para estar predicando sobre este tema así. Cualquier predicador experto va a tomar, por ejemplo, el tema de la salvación, y dividirlo a una sección de este tema grande. Luego va a atacar las partes o secciones una por una para dar una enseñanza excelente.

c.) El predicador no construye el sermón correctamente. Otro aspecto de esto es simplemente el predicador no sabe cómo construirlo o no lo hace bien. Cuando un predicador estudia bien, encuentra una plenitud de información, y es para expertos de separar esta información en lo que va a entrar en su mensaje, y si es tan bueno lo demás, se guarda lo demás para otros sermones. Debe haber un propósito central, o un tema central que “controla” lo aceptable de la material, y por lo cual el predicador se excluye material. De otra manera, algo que no tiene que ver se secuestra tu sermón y te lleva a una calle cerrada. Entras, y no va a donde estabas llevando todo. Tienes que dejarlo y regresar a tu tema.

Cuando predicamos sin ser claro, fallamos como predicadores y como hombres de Dios. El mensaje no entregado correctamente es un pecado, y el propósito del sermón no cumplido. Este propósito debe ser una misión que Dios te ha dado por este día. Si no te entienden, has fracasado. Si no ven el mensaje con apoyo de versículos, para que concluyen que es de Dios has fallado. Todo esto es en contra de la obra de Dios de hacer claro Su Palabra.

Libro: El Cristiano y su Bienestar Económico

El libro escrito por Pastor David Cox, El Cristiano y su Bienestar Económico, es un libro gratis en formato de PDF de 87 páginas para ayudar el cristiano hubicarse en el mundo de problemas económicas que tenemos.

Capítulo 1: Las Corrientes debajo de las Riquezas y la Pobreza.
Capítulo 2: Unos consejos y observaciones para los ricos.
Capítulo 3: Avisos y amenazas para los ricos.
Capítulo 4: Unos Consejos y Observaciones para los Pobres.
Capítulo 5: Unos Avisos y Amenazas para el pobre.
Capítulo 6: El Pecado de ser Ocioso y Perezoso.
Capítulo 7: La Actitud Cristiano hacia el Trabajo.
Capítulo 8: El Contentamiento Cristiano.
Capítulo 9: Los préstamos y las fianzas.
Capítulo 10: Cómo sobrevivir tiempos difíciles.
Índice de Citas Bíblicas.
Apéndice 1: Protegiendo tu patrimonio de lobos espirituales.
Apéndice 2: Identificando genuinas obras de caridad.

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