La importancia de un propósito claro

La importancia de un propósito claro

Introducción

Soy un pastor y misionero, y mucho de mi vida y ministerio gira alrededor de sermones. Yo hago sermones, tengo hombres en mi iglesia que también hacen sermones y yo dejo a ellos predicar, y escuchar sermones de otros afuera de mi grupo o iglesia. Pero muchas veces escucho basura en el nombre de “un sermón por un hombre de Dios.” Cuando escucho sermones así, me da ganas a escribir algo en contra de estos.




¿Qué es el propósito de un sermón?

En escuchar a muchos predicadores, he llegado a la conclusión que muchos predicadores ni tiene idea de que están haciendo hablando enfrente de la congregación. Muchos nada más quieren “lucir” enfrente de otros, porque como comunicador, son totalmente ineptos. Muchos otros no saben lo que están haciendo, y parecen que son tan soberbios que nunca pueden aprender de sus propios errores.

Dios nos presenta que la iglesia es “un rebaño de ovejas”, donde el pastor alimenta y pastorea este rebaño por medio del púlpito. Suponemos que cualquier predicador que sube al púlpito de enseñar o predicar debe avanzar la causa de Cristo en esto y no estorbarla. Pero en práctica, muchos hacen mucho daño, y no ayudan el esfuerzo nada.




Es un mensaje de Dios

Empezamos con el mensaje. Un sermón debe ser un mensaje de Dios. Nadie puede adivinar el mensaje sin sacarlo de la Palabra de Dios. Si vino de las Escrituras, entonces el predicador es bajo la obligación de compartir “sus fuentes,” o sea, los pasajes que le causaron de discernir este mensaje. Entonces, un buen sermón debe comunicar a la congregación un mensaje de Dios, transmitido por las Escrituras.




Tiene un propósito

La idea de “pastorear” por medio de predicar y enseñar es que hay problemas espirituales entre el rebaño, a los cuales Dios ha dado Su opinión y punto de vista, ha hecho declaraciones y juicio sobre ellos, y ha dado remedio sobre ellos en Su palabra. Entonces, el arte de predicar es  este proceso de la predicación (el enseñar es totalmente diferente de predicar en unos elementos, pero en muchas formas muy similar) donde comunicamos el mensaje que tiene Dios para el rebaño.

Tenemos que empezar con la congregación y su necesidad espiritual, y luego irnos a las Escrituras para buscar el remedio. Actualmente, ni podemos empezar con las necesidades de las ovejas, porque aun esto es imposible de discernir correctamente si Dios no se nos hubiera dicho la cosa en Su Palabra.




Cada sermón debe tener un tema, un mensaje principal

Como predicador, cuando empezamos con el motivo correcto (comunicar este mensaje esencial que Dios nos carga a nuestro corazón para comunicar) entonces estudiamos y organizamos el sermón con este propósito central siempre en vista. Debemos aclarar aquí que el sermón es en sí un campo de batalla espiritual, porque Satanás siempre quiere desviar el predicador de este mensaje divino, y si no puede desviarlo, entonces lo hará confuso por meter elementos, que en sí pueden ser válidos o la verdad, pero simplemente causan confusión en este sermón porque no tiene nada de ver con el propósito de este sermón en esta ocasión.

Entonces, para crear un excelente sermón, a fuerzas tienes que empezar con el tema o propósito que Dios te ha dado. Este propósito no es algo que tú puedes “hacer”, sino es algo que recibes de Dios, por medio de tu vida espiritual, mucha oración, y tu comunión con Dios.




El Propósito es Amo de Todo

Tenemos que organizar todos los elementos en el sermón, desde el tema anunciado, el título, la introducción, la conclusión, la estructura de puntos, las ilustraciones y anécdotas, hasta los versículos usados y la forma de explicarlos (leídos nada más, o explicaciones largas), todo, absolutamente todo en el sermón debe pasar la prueba de “avanza en forma excelente” el propósito o no. Si no, simplemente quiere decir que el elemento no es para “ESTE SERMÓN”, no que el elemento no es bíblico, o no es bueno. Muchas veces cuando corto material de un sermón, el material que corto es base de otro sermón. Sirve todavía, PERO NO AQUÍ.




Todo lo Ajeno del Propósito, es Despropósito

Es extremadamente importante que tú, como arquitecto del sermón, usas extrema precaución de excluir todo lo ajeno del propósito. Si presentas un tema, un plan que es la presentación de versículos, explicaciones, y ideas para convencer la congregación en un aspecto de la vida cristiana, entonce todo que no va directamente y fuertemente apoya y avanza este propósito es enemigo del propósito. Causa caos, confusión, desenfoque, error, y señales mezclados que no sirve el propósito divino de tu sermón, por lo cual, te toca lo horrible, de cortar algo que es tu propia creación. Allí es el punto más difícil para el predicador, de identificar algo como “bueno” o “excelente”, pero porque no va muy bien con tu tema, tienes que cortar este material.




Conclusión

A la verdad, un excelente sermón tiene una enseñanza central, en lo que todo, absolutamente todo en el sermón tiene mucho de ver con este tema o propósito. Cada parte o elemento apoya fuertemente el propósito de tal forma, que nada distrae, nada causa confusión, nada se puede quitar sin hacer violencia seria al mensaje del sermón.




Observación

La característica principal en una buena presentación de cualquier estilo (religioso, político, social, etc.) es de enfocar la atención de los oyentes en lo que quieres que ellos se enfocan. Esta atención es natural por los primeros minutos, y si generas más atención, es un buen éxito. Muchos sermones empiezan bien, pero adentro de los primeros 5 minutos los pierdes su atención, entonces pierdes todo. La mayoría de la gente que viene a oír un sermón quiere “comida espiritual”, y aunque los pierdes por un rato, ellos van a dirigir su atención de nuevo al sermón. Pero hay un grave problema cuando ignoras esta desconectarse y ellos buscando a entrar de nuevo. Por esto, el tema del sermón une el sermón, y debe ser redeclarado constantemente por todo el sermón. Todo lo que dices debe tocar el tema, y si dices algo que no tiene nada de ver con ello, este elemento no debe estar en el sermón.

Cuando hay marcadores en el sermón como estructura, 3 puntos principales y varios bajo cada punto principal, entonces gente que se pierde por un rato pueden integrarse de nuevo donde está. Pero esto hace lógico solamente si todo el sermón hace lógico. Si el sermón es sobre las evidencias de una vez salvo, siempre salvo, y sale la persona al baño, regresando empieza a oír un discurso sobre la Trinidad, no hay conexión entre los dos. Esto es lo que causa confusión en la persona. Pero también la persona baja la evaluación y estimación de tú como predicador.




¿Por qué se pierden la atención?

Para entender esto, déjame explicar por la gente se pierde la atención. Primero, creo que la perdida de atención más común es porque las personas en la congregación no se preparan correctamente para adorar a Dios. Por esto, digo que no se acuestan suficientemente temprano sábado para dormir suficiente. Además, muchas personas en nuestro mundo no duermen bien toda la semana. Jóvenes estudian, y están trabajando con menos de 8 horas, y gente más grande tienen que trabajar, y en levantarse temprano, y quedarse muy noche. Adentro de estos también hay unos que insisten en diversión, y esto son los sábados en la noches, entonces ya privados de sueño, regresan a su casa después de la una domingo en la mañana. Igualmente no comen desayuno antes de venir a la iglesia. Sus prioridades no son puestas como debe ser.

Segundo, simplemente una mujer puede tener un niño hacerle una pregunta, pidiendo papel y lápiz, etc. También hay siempre el salir al baño, o una persona en su vista que tiene un problema con un niño o sale al baño. Estas cosas pasan, y si una persona no está entrenado de ignorarlos, se distraen a uno.




Pero también, muchas veces la persona está siguiendo tu sermón y dices una seria de cosas, y ellos están tratando de integrar lo que estás diciendo en su entendimiento. Si predicas 21 razones porque una vez salvo, siempre salvo, y en punto 4, dices algo que ellos no están de acuerdo, o aun sí están de acuerdo, pero nunca ha considerado esto. Ellos quieren leer de nuevo el versículo que usaste, y se tarda la persona allí captando lo que estás diciendo. Cuando esta persona regresa al sermón, ya pasaste a razón número 8. Esto es lo que pasa.

Entonces, parte de un buen sermón es de dar un punto principal, dar la evidencia bíblica, pero luego dejar un minuto o más para que la persona respire y absorbe lo que has dicho. Muchos predicadores hablan demasiado rápido, y las cosas que dicen no tienen tiempo para que las personas capten y absorban lo que has dicho, y quieren hacerlo.

Un sermón como esto de 21 puntos es demasiado largo de absorber en una hora. Mejor de dividirlo a dos sermones y reducir las razones a nada más los más fuertes, y unos 8 en cada sermón.




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