Como matar a una Iglesia con Jóvenes

Tal vez esta tema suena raro, porque es, pero hay muchas iglesias que se han destruidas a sí mismas por el asunto de jóvenes. En esta entrada vamos a examinar como las iglesias hacen todo lo que hacen para agradar a los jóvenes, pero en hacerlo, se echan a perder la iglesia.

El Propósito Divino para la Iglesia

Primero, tenemos que entender muy bien qué es la iglesia, y qué es su propósito según Dios. La iglesia es parte del cuerpo de Jesucristo, y su propósito es de cumplir la obra de Dios, que es la salvación de almas, y esto se hace por medio de un grupo de personas quienes son reconocidas como “la iglesia.”

Luego tenemos que entender que este propósito divino es trabajo. Es difícil, labor, y duro. No es algo “agradable” o diversión, sino es algo que las personas tienen que esforzarse, trabajando duro, para lograr la meta que Dios pone.

Acomodando con el Mundo

El problema es que el mundo está en la mano de Satanás, y él está entrenando, guiando, y imponiendo su voluntad. El deseo de Satanás es de divertir los redimidos de su propósito de evangelizar y formarse en iglesias locales según el carácter de Jesucristo.

Entonces Satanás pone una exigencia que vemos en todos lados, y esto es, que si algo no es una diversión, nadie quiere entrar en ello. Esto es de exaltar la diversión a ser un dios. Todo tiene que ser sumiso a la diversión y placer. Entonces ha entrado en el lugar de trabajo, en el hogar, en la iglesia.

Entonces “los sabios” de hoy que manejan las iglesias buscan a hacer todo en la iglesia como una diversión. Esto causa cambios drásticos en la iglesia, para romper la iglesia con su propósito divino.

Consecuencias Malas

Primero, la calidad de duro o difícil se hace algo malo o no deseable. Esto simplemente pinta todo lo difícil que Dios quiere que hacemos como “no deseable”, “imposible”, o asqueroso para nosotros. Trabajo es difícil, y esto es realmente lo que rinde buenos frutos. El campesino tiene que ir al calor de sol, y arar para tener una buena cosecha. No hay otra forma. El no irse, el irse para poco a tapar el ojo, el usar otras formas (como sembrar en arena), y todo que se usa para tratar de esquivar el trabajo y labor resultará en mala cosecha (no buen fruto, o no mucho fruto).

Que se vale aquí son herramientas para hacer mejor y más rápido el trabajo. Es muy difícil arar sin animal sin tractor. Estos ayudan para hacer más y mejor trabajo. En sí, implican más trabajo. Uno tiene que sembrar para la comida de su animal, o entregar mucho de sus logros para comprar un tractor.

Segundo, exalta el placer a ser más importante que las metas de agradar a Dios y hacer Su voluntad. Para la gente que se cae en esta trampa del diablo, no ven que se mueve la dirección de su vida de la voluntad de Dios a lo que es su propio placer. Actualmente el “dios” de Satanás es de agradarse a sí mismo, y Satanás no quiere que le adoramos a él necesariamente, sino que le adoramos “su dios”, que es su propio placer.

Tercero, tuerce el concepto bíblico de placer y gozo. Debemos tener gozo cuando cumplimos la voluntad de Dios. Por ejemplo, debemos tener sumo gozo cuando testificamos a un inconverso y un alma entra en el cielo por nuestros esfuerzos. Debemos tener sumo gozo cuando meditamos en la Palabra de Dios, y oramos. Generalmente, los cristianos de hoy son tan entrenados de buscar su propio placer, que nadie quiere orar toda la noche. Es porque su placer no es de convivir con Dios (que meditación en las Escrituras se quita las ofensas, y permita oración que es el verdadero convivir con Dios). Los que oran hoy, oran porque son bajo la “obligación” o “deber”, y tan rápido que se pueden “cumplir con lo mínimo” terminan de orar para hacer otra cosa más a su agrado.

Cuatro, interponen detrimentos al crecimiento bíblico y al evangelismo bíblico. Simplemente puesto, para hacer la obra de Dios tenemos que insistir en que la Biblia es correcta, y las formas alternativas son pecado. El movimiento ecuménico de hoy quiere decir que no enfrentamos las falsas doctrinas y prácticas, sino nos acomodamos a nosotros para ser tolerante y abierto hacia a ellos. No hay deseo de “separación” y denuncio de las formas, métodos, prácticas, y doctrinas malas en la vista de Dios.

Esto se ve con una regla de pragmatismo en que si algo “funciona” en un nivel, entonces es bueno y vamos a usarlo. Por ejemplo, estas iglesias usan música del mundo para atraer a los jóvenes a sus eventos y servicios. La música no es para que nosotros sintamos bien, sino para agradar a Dios como alabanza. Entonces esta música con palabras y conceptos de la Biblia se contamina toda la alabanza. Sí funciona en atraer la gente, pero se contamina todo lo que toca.

Jesús nunca buscó de agradar a la gente mundana. Tampoco permitió cosas mundanas para agradar a los cristianos. Siempre su norma era lo que es la voluntad de Dios el Padre en el cielo, sin importar si los hombres vieron el asunto difícil o no. En un caso, Jesús explicó que iba a Jerusalén a sufrir y morir. Pedro le dijo en ninguna forma. Jesús le identificó esta actitud con “Vete de mí Satanás”.

Conclusión

Cuando los líderes de una iglesia cambian la forma que su iglesia trabaja para ser agradable a la gente, especialmente a los jóvenes, entonces se echan a perder la iglesia para los propósitos de Dios.

 

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