Nuevo Movimiento de la Gracia

Estoy viajando visitando iglesias en los Estados Unidos, y unos pastores me han platicado con un nuevo movimiento de la Gracia. El movimiento tiene esta idea, porque somos salvos por la gracia, nada de nosotros, entonces no importa como vivimos después de la salvación. Ellos atacan cualquier ministro o iglesia (como nosotros) que insisten que de repetir la obligación de cada cristiano de ser santo.

Este movimiento no es el movimiento calvinista de “la gracia”, la cual da mucha énfasis a la salvación siendo un don de Dios. Este movimiento es el viejo libertinaje que Pablo enfrentó.

Tenemos que guardar dos cosas muy distintas en nuestra mente y práctica. La salvación viene como un regalo de Dios, no por medio de nuestra mérito por hacer buenas obras. Esto es muy importante y hay muchas falsas religiones que se equivocan en este punto.

Pero es un punto muy distinta y diferente de que una vez salvo, tenemos obligaciones espirituales respecto a Dios y nuestra propia vida espiritual. A fin de cuentas, la salvación depende también sobre nuestro deseo de dejar el pecado y ser salvo y santo como nuestro Salvador Jesucristo. La unión espiritual con Él ES LA MERA SALVACIÓN. Esta unión es de tomar sobre nosotros la moralidad y estilo espiritual de vida que Jesús nos mostró. Es una mentira de decir que queremos ser salvo sin querer todo lo que está envuelto, y esto es especialmente el hecho de ser como nuestro Salvador.

Esta unión espiritual es el Espíritu Santo morando adentro de nosotros, pero nadie puede menospreciar o negar la necesidad de nuestra voluntad siendo sujeta a Dios. No somos salvos por nuestro deseo, pero no podemos ser salvos sin una sumisión y correspondiente cambio en nuestra voluntad. Esto es el arrepentimiento.

Entonces no somos salvos porque nos arrepentimos, sino la salvación es de Dios, y Dios requiere que arrepentimos de nuestros pecados antes de que Dios toma en serio nuestra petición para ser salvo.

Es muy importante de ver que hay factores o condiciones necesarias antes y después del momento de ser salvo antes de que Dios nos salva. Sinceridad es esencial en nuestro trato con Dios. La sinceridad no se ve tanto en el momento de pedir la salvación de Dios tanto como en lo que sacrificamos y nuestra dedicación después por lo demás de la vida.

Es muy mal que en nuestro día de todo al instante, que los cristianos quieren su salvación pero no piensan que esta misma salvación debe cambiar drásticamente su vida cotidiana.

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