Objetivos sobre la pareja

TEMAS:

1. Introducción

Tal vez es obvio para muchas personas, y tal vez el obvio no es tan obvio. A lo menos para mí, muchas veces lo obvio veo, y nadie más lo ve lo mismo que yo.

¿Qué debe ser nuestra dirección en tratar temas y asuntos conyugales y de personas enamoradas? Simplemente hay una norma bíblica, y debemos trabajar hacia esta norma. La norma a la cual la Biblia propone es de ser contento en la voluntad de Dios, lo que sea.

2. La Norma para Solteros

Para solteros, cada uno debe ser contento en el estado en que se encuentra como nos explica Pablo en 1Cor 7. Primero, hay un tiempo de la vida para ser joven, soltero, libre, y disfrutar la vida. No es malo esto. Es bueno. Las personas que tienen prisa de casarse (o tratar cosas de casados como el sexo) cuando están todavía en la escuela o todavía son muy inmaduros andan en error. Primero hay que madurar antes de disfrutar las cosas de casados. Siempre la orden de Dios es de que las cosas se hacen decentemente y en la orden como Dios lo ve. Para un joven así, debe prepararse para la vida, y cuando ya está terminando sus estudios, o ya está trabajando, entonces pensar en cambiar su estado de soltero a casado si es la voluntad de Dios para tal persona.

Ni relaciones amorosas complicadas o intensas, ni tampoco sexo deben ser lo que un joven cristiano se mete.

3. La Norma para casados

Cuando tratamos a personas casadas, divorciadas, o recasadas después de un divorcio, la norma debe regresar a ser contento con la situación tal como sea. No aceptamos el pecado como parte de nuestras vidas, pero después de entender esta excepción, lo demás debemos buscar de ser contento y aceptar lo que Dios nos ha dado, y ser responsables por lo que hemos hecho mal o bien.

En este asunto, es mejor de siempre dirigir las personas en conflicto con su pareja a reconciliar y restaurar su relación. Si alguien le deja al otro, debe ser el inconverso que deja al cristiano, y nunca un cristiano obediente deja por voluntad de esta persona a su pareja. Por asuntos de clarificación aquí, la persona quien se manifiesta claramente cristiana es la persona que busca la voluntad de Dios, obedeciendo las Escrituras, y haciendo caso a consejos pastorales de su buen pastor. Si la persona dice que es cristiano pero rehúsa de entrar en consejos y pláticas, rehúsa de poner de su parte para restaurar el matrimonio, y insiste en imponer su voluntad antes de lo que la Biblia dice, esta persona es por hecho un inconverso, o se conduce como un inconverso.

4. La Norma para los Divorciados

En lo de los divorciados, como pastores, predicadores, y consejeros, debemos imponer fuertemente que el divorcio es una abominación en los ojos de Dios, no es la voluntad de Dios, y ningún verdadero hijo de Dios va a escoger el divorcio como forma de solucionar sus problemas. Habiendo dicho esto, hay unos avisos que añado:

1) Nunca presume de ser “Dios” en su vida, y decidir los hechos y acciones para un hermano o hermana en estas situaciones. Consejero es de dar buen consejo. Padre es de decirle que va a hacer, y no le da otra opción sin entrar en castigo y enojar a su padre. Somos consejeros. Damos dirección bíblica a los que la necesitan. Después de haber explicado la verdad de Dios, debemos exhortar, y luego orar, y siempre estar al lado del hijo de Dios obediente. En unos casos extremos, las personas no comparten toda la verdad contigo porque les da pena (y a veces con mucha razón por la profundidad del pecado que ha llegado las cosas). Entonces siempre apoya a la persona, pero toma en cuenta que ellos tienen que hacer su decisión, y a veces la salud de la vida, o por violencia, aun la vida misma está en juego, y uno como consejero no sabe esto, y debe darles una “salida” de divorciar si es lo que ellos piensan que es la voluntad de Dios. No es lo optimo, no es la voluntad de Dios, y tal vez es un pecado. Pero aun así, ni te haces padre de la persona de imponer sin recurso sobre la vida ajena (es tu hermano, no tu hijo), y ni culpas demasiado a los que sufren (justamente o injustamente).

2) Cuando la persona cristiana, como obediente hijo de Dios, ha hecho todo lo posible de reconciliarse con su pareja pero nada resuelve los problemas, lo optimo es que el inconverso deja al cristiano obediente. Cuando este pasa, según 1Cor 7, el cristiano no está en pecado delante de Dios por haber separado de su pareja. Dios sabe muy bien que habrá situaciones en que una persona inconversa acepta al Señor, y por causa de Cristo, perderá a su pareja. Debe tratar de ganarle a Cristo, pero si esto no es posible, entonces, como consejero, no debes culpar, hacer sentir mal, ni indicar a la persona (como que tiene leprosa por tener problemas matrimoniales).

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


*

Help

WordPress theme: Kippis 1.15