Como ministro estoy bien con Dios¿Como ministro estoy bien con Dios? Si examinamos las prioridades de un buen ministro de Dios, tenemos que empezar si uno está bien con Dios. Actualmente todo tu ministerio depende en tu relación con Dios. Si examinamos 1Jn 1:9-10…

1Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

entendemos que ninguna persona puede decir que es sin pecado delante de Dios. Pero el asunto no es que pecamos o no, es nuestra actitud hacia el pecado, y esto es lo principal. Cuando damos lugar al pecado, estamos mal delante de Dios, y todo que hacemos está tachado hasta que corregimos esto.

Antes de regresar a un balance o escala con buenas obras a un lado y pecados al otro, y a cual se inclina decide si agradamos a Dios o no, debemos reconocer que nuestro ser es lo que Dios ve. Esto incluye nuestros pecados y nuestro espíritu moral, la “fabrica” de nuestra vida delante de Dios.

1Jn 2:29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él. 1Jn 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

Hay un inclinación a la justicia en un cristiano que agrada a Dios. De una mano, todavía peca, pero de otra mano, se purifica, y no sigue pecando si problema. Pelea gravemente en su vida espiritual para quitar el pecado de su vida actualmente.

La persona que no hace esto, no es salvo. Esto aplica a pastores y ministros que muchas veces entran en el cristianismo y aun en el ministerio, pero no son realmente salvos.

El chiste del asunto

Para entender esto, debemos entender unas bases primero. Uno es algo. De lo que uno es, sale las obras de su corazón. No hay nada bien con que uno sale a testificar o evangelizar para hacer buenas obras, en un pensamiento de ganarse la salvación o agrada a Dios para que Dios le bendiga. Al contrario, uno debe primero tener un buen andar con Dios, y por el amor para Él, y para agradarle sin manejar chantaje hacia a Dios, evangelizamos.

O sea, lo que haces debe fluir de lo que es uno. Por todos modos, mi experiencia como pastor con gente en mi iglesia sobre los años es que muy pocos tienen un deseo para con Dios que se extiende a decir a otros de su Salvador. Lo siento, pero es la verdad. Se ve esto en varios detalles. Primero, una persona salva y que ama a su Salvador nunca deja de evangelizar. Unos van a invitar constantemente a inconversos a la iglesia, porque no son tan expertos en actualmente testificar con su Biblia. Otros siempre están repartiendo folletos. Y otros actualmente salen a testificar. Cuando hay corazón en alguien, lo que veo es que quieren salir para acompañar a otro más experto, pero quieren estar cerca a “donde está la acción”.

Ministros lejos de Dios

Es una tristeza, pero actualmente hay ministros que están afuera de compañerismo con Dios, y aun unos que ni son salvos. La primera prioridad para un ministro que está bien con Dios sobre todo. Si hay detalles de su vida que están afuera del orden debido, debe dejar lo demás y corregir esto lo más rápido que se puede.

“Candil de la calle oscuridad en su casa”

Unos de los puntos más salientes en cómo prepara sermones que conmueva los corazones de otros es que el asunto del sermón ya te ha llegado a ti para cambiar tu propia vida. Si un ministro estudia la Palabra de Dios y Dios toca su corazón sobre algo, esto es la base de los mejores sermones que hayan. Pero todo esto empieza con ti. Lo que tú haces con Dios, y Dios regañando tus pecados y las fallas en tu vida primero, y luego dejando esta cosa salir de ti en la forma de ministerio personal.

¿Como ministro estoy bien con Dios?

Unos de los más problemáticos asuntos de nuestras vidas es de centrar las cosas en nosotros. Llegados a ser en centro de todo, y muchas veces ministros tienen ministerios que se enfocan en lo grande que son ellos. Jesús, lo más magnifico de todos, se humilló y lavó los pies sucios de sus apóstoles. El punto es que por medio a servicio a otros, Jesús nos mostró como ser un buen ministro. No es la gloria que uno alcanza, sino es el bien que uno hace a otros, y esto es para la gloria de Dios, no para la gloria personal de uno.

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agosto 28, 2017 at 11:52 am by Pastor Cox
Category: El Ministerio