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inversión eterna, finanzas
El Cristiano y su Bienestar Económico

Por Pastor David Cox
Este librito de 87 páginas es una riqueza de información financiera para el cristiano tratando de poner orden en sus finanzas. Queremos una inversión eterna. Explica principios bíblicos sobre la pobreza y riqueza y nuestra actitud hacia el dinero. Este libro no es uno para "hacerse" rico, sino de entender finanzas del punto de vista divino.

La posición del libro es que hay peligros y ventajas en ser pobre igualmente con ser rico. La maldición de Dios viene cuando excluimos Dios y sus principios de nuestra práctica y actitud diaria en estas cosas.
Mi Literatura

Sermón¿Libertinaje o Libertad?

por Pastor David Cox (bosquejo)

En este sermón sobre los fundamentos de la Música Rock and Roll, examinamos como el concepto de libertinaje es parte esencial en la Rock. Tiene muchas citas de roqueros que revelan la verdad sobre el movimiento. Ningún cristiano debe ser envuelto en asistir ni oír este música Rock. Este es un bosquejo que usé para predicarlo de 14 páginas. (copia en pdf incluído).

Bosquejo
I. La religión de Rock es pasión y carnalidad.
A. Sexo ilícito y libre.
B. Abuso de sustancias.
II. Dios nos presenta nuestra salvación es basada en sumisión a Dios.
A. Nuestra naturalieza carnal es el enemigo de victoria en Cristo.
B. Dios nos manda a ser santo, y obediente.
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Category: Creación de Sermones

Preparando un Sermón -julio 31, 2017 byPastor Cox

13. La Preparación Del Sermón

Homilética es el arte y ciencia de predicar para comunicar el mensaje de la Palabra de Dios.  Se estudia cómo organizar el material, preparar el bosquejo y predicar efectivamente.  Presenta a través del estudio de sermones ejemplares un modelo útil para los que empiezan a lanzarse al dificil arte de la predicación, mostrándo cómo decir las cosas de un modo claro y concreto.

La preparación del sermón

El valor espiritual del mensaje evangélico consiste en el contenido del sermón, pero a los ojos de mucha gente ni el plan homilético, ni el valor de los argumentos importa tanto como la habilidad del predicador en pronunciarlo.

Se dice que Whitefield era más popular que profundo, mientras que Wesley era más profundo que popular. ¿Por qué? Whitefield se destacaba en la elocución de sus mensajes. No se explica de otro modo el hecho de que conmoviera a grandes multitudes, que se deshacían en lágrimas, ante sermones que, al leerlos hoy día, nos parecen muy vulgares y sencillos.

CONTENIDO  Y  EXPRESIÓN

Mucha gente, si tuviera que elegir entre un predicador que habla bien y uno que presenta magní­ficos sermones homiléticos, elegiría el primero y le conceptuaría como gran predicador, por más que su exposición homilética dejara mucho que desear. Por tal motivo, el predicador que quiere tener éxito y ser útil en la Obra, tiene que preparar muy bien sus mensajes, no solamente desde el punto de vista homi­lético, sino también en el de su expresión.

Debemos hacer notar que un sermón sin preparación homilética es mucho más fácil de ser presentado con aires de grande oratoria que un sermón homilético. La ordenación del sermón: sus divisiones subdivisiones son una gran ayuda para preparar un mensaje sustancioso y capaz de permanecer en la memoria de los oyentes durante mucho tiempo; pero el orden impuesto en la preparación del sermón resulta una restricción insoportable para ciertos oradores en el momento de ser pronunciado. De ahí que algunos que gozan del inapreciable don de la facilidad de palabra, caigan en el lamentable exceso de confiar a ella todo el éxito y suban al pulpito sin la reparación adecuada, o con una preparación insuficiente. Un rato de meditar sobre un texto o pasaje e la Biblia les parece bastante para pronunciar un sermón, el cual consiste en un conjunto de frases altisonantes, en un constante ir y venir sobre las contadas ideas sugeridas durante la breve meditación y en repeticiones diversas del mismo concepto, un resumen, un discurso de altos vuelos y quizás en algunos casos magnífica expresión, pero sin contenido. El público recuerda durante la semana que pasaron un rato muy agradable el domingo, oyendo “frases bien redondeadas, dichas con galas de oratoria y facilidad de expresión, pero no puede recordar qué mensaje dio el predicador, ni en qué consistió el sermón, aparte de algún pensamiento suelto que se pegó a la memoria.

Sin embargo, este orador huero puede ser mucho más apreciado que el que acude al pulpito con un mensaje sustancioso y bien preparado, contenido dentro de un voluminoso pliego de notas, a las cuales tiene que atenerse a cada momento; que se ve obligado a hacer pausas para reanudar la lectura del bosquejo, o se detiene para buscar textos en la Biblia que no lleva preparados de antemano. Por bueno que sea el mensaje de tal predicador nunca será popular como el que posee facilidad de expresión.

Pero ni uno ni otro serán verdaderamente eficaces. El predicador ideal es el que puede unir el contenido con la expresión, el fondo con la forma, lo que llamaríamos el alma del sermón con su cuerpo, que es la forma de ser pronunciado.

Pero ¿cómo conseguirlo? Aparte de los dones naturales, la respuesta es solamente una: Trabajo, trabajo y trabajo.

EL MAYOR PELIGRO:   LA INDOLENCIA

La tendencia dominante en nuestros días es no dar suficiente tiempo a la preparación de sermones. El predicador es generalmente un hombre excesivamente ocupado. Si se trata de un predicador laico, será, naturalmente, una persona más inteligente que sus oyentes, y lo más probable es que por la misma razón muchas actividades necesarias de la vida reclaman su tiempo y le quedan pocas horas para la Obra de Dios; sin embargo, la ama y quiere ocuparse de ella; sus hermanos menos privilegiados en cultura o inteligencia se lo reclaman y él no quiere eludir su deber; pero el resultado es que prepara sus mensajes con excesiva prisa; tiene que repetir una y otra vez sus ideas favoritas, porque carece de otras, y no realiza la labor eficaz para su Maestro, que por sus dones naturales podría llevar a cabo, y siempre está en su corazón hacer, hasta que el curso de su edad le incapacita para las actividades de su profesión y tiene más tiempo, en su senectud; pero…, ¡ay!, tampoco posee la lucidez de mente y los ánimos de sus años viriles.

Por esto, y a pesar de la controversia que existe entre diversos sectores cristianos sobre este punto, es todavía oportuna la recomendación apostólica a “desembarazarse de los negocios de la vida” (2.a Ti­moteo 2:4) aquel que siente una vocación especial para el ministerio. Es verdad que ello impone una carga al pueblo de Dios y esto es siempre sensible para la conciencia delicada y consagrada al Señor que tiene que recibir tal ayuda, pero es la mejor manera para que el servidor de Dios pueda hacer una obra totalmente eficaz.

Con tal privilegio entra, empero, el predicador en una gran responsabilidad. ¿Dedicará a su obra real y efectivamente el mismo tiempo que empleaba para sus negocios u oficio manual antes de entrar en el Ministerio?

Hay predicadores, lo sabemos, que dedican mucho más tiempo a la Obra de Dios que el que dedicarían a un trabajo secular, pero el peligro es grande para algunos otros. Ningún obrero hay más libre que el predicador del Evangelio. Ningún sobrestante o encargado viene a controlar su trabajo. Excepto las cuatro o cinco horas a la semana que aparece ante sus oyentes en la iglesia, apenas nadie sabe en qué ocupa las demás. Pero es terriblemente responsable delante del Señor por ello.

El peligro de la indolencia, en lo que se refiere a la preparación del sermón, existe tanto en los predicadores excesivamente ocupados como en aquellos que, por ministrar en iglesias muy pequeñas a personas de cultura limitada, les parece innecesario preparar sus sermones con gran esmero. ¿Para qué? — se dice el predicador, entristecido—, si tampoco apreciarán mi esfuerzo estos pobres oyentes míos. Con ello olvida la advertencia del Señor: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo demás es fiel” (Lucas 16:10). El predicador rural que estudia y predica bien sus mensajes, sin descuidar, naturalmente, la obra personal, no solamente será más apreciado por su congregación, por ruda que sea, sino que se está haciendo a sí mismo apto para superiores deberes que el Señor puede confiarle después de haberse mostrado fiel en lo poco.

El Dr. Andrés W. Blackwood, profesor de Homilética del Seminario Teológico de Princeton, dice: “Por lo menos durante los cinco primeros años un predicador joven debe dedicar de 15 a 20 horas a la preparación de su sermón principal del domingo, y un número poco inferior a los mensajes de edificación para creyentes.” Uno de los más grandes predicadores de nuestra época declara que durante años ha venido empleando aproximadamente una hora de preparación por cada minuto de duración de su sermón. Pocos predicadores se entregan hoy día a una preparación tan cuidadosa de sus mensajes, pero estos ejemplos son dignos de ser tenidos en cuenta.

CUATRO MÉTODOS DE PREDICACIÓN

Hay cuatro maneras de predicar un sermón, cada una de las cuales tiene sus ventajas y desventajas:

1.a Predicación sin notas. — A esta clase de predicación nos hemos referido al describir el predicador que se prepara insuficientemente. Pero nadie crea que éste sea el caso de todos los predicadores que suben al pulpito sin notas. Algunos predicadores de privilegiada memoria pueden predicar sin notas sermones homiléticos y sustanciosos, debido a la esmerada preparación que han hecho del tema por días y semanas. No improvisan de ningún modo, aunque lo parezca; sino que llevan en la mente el plan del sermón con todos sus puntos y sus frases más importantes.

No obstante, están libres para ampliar y añadir cualquier idea oportuna que se les ocurra en el momento de la elocución.

Alexander Maclaren nos dice que acostumbraba tener fija en la memoria la primera y las últimas cuatro frases del sermón, así como sus divisiones principales. Con muchas horas de estudio, llenaba su mente de aquellas verdades que deseaba comunicar a sus oyentes y dejaba a la inspiración del momento la forma de expresarlas. Pero, como puede verse, el famosísimo predicador y escritor no subía en modo alguno al pulpito sin la debida preparación. Este es el procedimiento ideal para predicar, pero pocos predicadores son capaces de adoptarlo, por la extraordinaria capacidad mental que requiere.

2.a Memorización del discurso. — Algunos predi­cadores dotados de buena memoria pero faltos del valor y habilidad que requiere el método anterior, han adoptado el sistema de aprender el sermón de memoria. En Francia, durante el siglo xvii, grandes oradores católicos romanos alcanzaron fama por sus sermones dichos de memoria. Pero pocos oradores son capaces de tal hazaña memorística. Por lo demás, aun cuando el predicador, por poseer buena memoria y facilidad de palabra, pueda dar con este sistema una impresión bastante parecida a la predicción sin notas, el público se apercibirá que no habla con entera libertad, sino encadenado a un manuscrito, que no porque no aparece en el pulpito se hace menos evidente. Un tropiezo en la dicción, el error de una palabra que es necesario rectificar, etcétera, bastan para ponerle en evidencia ante la congregación, y cuando ésta se apercibe de que no está inventando el sermón sino recitándolo, por bueno que este sea, menospreciará al predicador y sospechará, aunque no sea cierto, que la lección aprendida de memoria no es suya, sino de otro.

        3.a Lectura del sermón. — Parece bastante raro, pero es cierto que algunos predicadores han alcanzado fama predicando sermones leídos. Este procedimiento es, naturalmente, el más eficaz para pronunciar sermones gramaticalmente perfectos y ricos en contenido, pues el manuscrito puede ser pulido a la perfección, evitando pérdida de tiempo en repeticiones enojosas, a lo que tan expuesto se halla el predicador que habla sin notas y con poca preparación. Predicadores como Hooker, Taylor, Newman, Liddon, Farrar, Jonathan, Edwards, Shanning, Bushnell, Jorge A. Bordón y otros se han ganado la estima de multitudes leyendo sus sermones, pero ¡qué modo de leer!

El presidente de la Universidad de Harward solía enviar a sus estudiantes a la capilla donde predicaba Van Dyke para que aprendieran el arte de hablar en público. Ciertamente, Van Dyke tenía un manuscrito con el sermón escrito palabra por palabra, pero todo el mundo sentía que, además de en el papel, estaba el sermón escrito sobre su mente y su corazón. De vez en cuando, este maestro de multitudes bajaba la cabeza, quizás al principio de un párrafo, pero la mayor parte del tiempo se mantenía mirando a sus oyentes frente a frente. Se adivinaba que habría podido predicar el mismo sermón de haber traído al pulpito sólo sus puntos principales o principios de párrafo y que sólo una extremada precaución le inducía a tomar el sermón entero.

En cambio, el lector ordinario de sermones se hace siempre monótono, por buenos que sean los pensamientos que expone, y ¡no digamos nada del mal lector, el cual resulta insoportable!

El método de llevar todo el sermón escrito al pul­pito no es recomendable en todas las ocasiones por las razones siguientes:

En primer lugar, porque el predicador confiado en su manuscrito puede descuidar aquella asimilación del sermón que permitía a Van Dyke leerlo sin leer.

En segundo lugar, el temor de apartarse de la perfección gramatical del escrito le impide lanzarse a expresar ideas sugeridas en el mismo momento de la predicación. Estas son, sin embargo, las mejores, muchas veces, y en todos los casos las que pueden expresarse con mayor facilidad y elocuencia.

No argüiremos nada en contra del método desde el punto de vista de impedir la acción del Espíritu Santo, porque éste puede inspirar al predicador tanto en el pulpito como en el gabinete de estudio, pero lo cierto es que no parecerá a los oyentes tan inspirado por Dios lo que ven leer, como lo que oyen de labios de un predicador que, con la vista fija en el auditorio, pronuncia las palabras con la actitud de un verdadero profeta del Señor.

Según el antiguo dicho “la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo”, el servidor del Señor no solamente debe ser real y verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo, sino que debe dar la sensación de que lo es en todas sus actividades. Un sermón realmente bajado del Cielo, obtenido con mucha oración, puede perder gran parte e su eficacia al ser pronunciado por su predicador monótono, o exaltado con exceso, quizá por correr parejas su corto juicio con su sincero fervor espiritual. Tanto el sermón recitado de memoria como el sermón leído, por bueno que sea, pierde mucho cuando el público se da cuenta de que no son espontáneos.

4.a Predicación por bosquejo. — La mayoría de los predicadores usan este método porque reúne las ventajas de los tres anteriores sin caer en sus inconvenientes. Este sistema exige menos horas de preparación y no requiere tanto esfuerzo nervioso y mental en el pulpito como los dos primeros sistemas mencionados, ni corre tanto peligro de monotonía como el del método tercero.

Las notas breves, al par de ser un gran auxilio para la memoria, no imponen ninguna barrera al predicador, como ocurre con el sermón escrito palabra por palabra. Si el predicador sabe cómo hacer las notas y cómo usarlas, podrá mirarlas tan discretamente que el público apenas se dé cuenta de ello. Prácticamente, empero, pocos predicadores saben hacerlo sin delatarse ante el público.

Un predicador experimentado puede usar notas extensas, especialmente cuando por su edad empieza a fallarle la memoria. Su experiencia en la predicación le permitirá usar sus notas con bastante libertad, por amplias que sean, y añadir o quitar de ellas del modo más natural, sin que el público lo note. Pero un predicador novicio difícilmente puede hacer esto, y es un triste espectáculo verle tembloroso y atado a notas extensas, obligado a mirarlas a cada momento y arrastrándose, por así decirlo, sobre un extenso manuscrito, cuando se halla en la edad de volar.

El uso de notas extensas, que un excesivo temor induce a considerar como necesarias en los primeros tiempos a algunos predicadores, puede convertirse en hábito vicioso cuando ya no las necesite realmente. El profesor Blackwood, antes citado, afirma que la extensión ideal de las notas para un buen sermón de 35 a 40 minutos no debiera exceder de dos cuartillas de letra grande y clara. Sería una equivocación tratar de ceñirse a tal espacio escribiendo en letra pequeña, porque su lectura se haría entonces más difícil y llamaría todavía más la atención de los oyentes, siendo en tal caso preferible usar más cuartillas.

Las notas no deberían contener sino palabras clave, que sean como señales para el predicador en un camino que debe haber recorrido ya varias veces dentro de su mente, de suerte que una palabra o una corta frase sea suficiente para recordarle todo un argumento.

COMO PREPARAR UN BUEN SERMÓN

Un predicador al cual se preguntó cuál de los cuatro métodos anteriormente descritos usaba para su predicación, respondió con aplomo: “Uso los cuatro la vez”, y explicó:

para leer lo demás de este estudio o escucharlo en línea, por favor irse al sitio…

http://www.seminarioabierto.com/homiletica13.htm

Preparación y Presentación de Sermones 38 pgs -julio 10, 2017 byPastor Cox

Este es un manual de 38 páginas por Hermano Reeves (Iglesia de Cristo).

  1. Introducción
  2. El Bosquejo
  3. El Sermón Temático
  4. El Sermón Textual
  5. La presentación del Sermón

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Cómo elaborar sermones eficaces -julio 3, 2017 byPastor Cox

I. Preliminarios

A. ¿Qué es la predicación?

1. “La predicación es la comunicación de la verdad por un hombre a los hombres”.

2. “La predicación es la presentación de la verdad a través de la personalidad” (El Sermón Eficaz, Pág.19,20).

B. Todo predicador y maestro debe querer mejorar su predicación.

A continuación, veamos tres razones porque debemos desear mejorar nuestra predicación:

1. Porque son muy pocos los que saben predicar bien.

“Pocos de los sermones que se predica cada semana en el mundo, son realmente buenos, pero esto no nos excusa ni debe desanimarnos; debemos predicar lo mejor que nos sea posible, esforzándonos para llegar a la excelencia” (Tratado sobre la predicación, 22).

A la verdad, muy pocos saben como predicar bien. Esto es triste porque esto es la cosa principal de un “pastor” ovejero, de alimentar a su rebaño.

2. Porque la predicación es el medio que Dios ha seleccionado para comunicar el mensaje de salvación y debemos predicarlo en la mejor manera posible. 

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co.1:21).

Es una vocación divino, de gran privilegio, y si no vas a tratarlo así, mejor que salgas de allí de inmediato.

3. Porque la predicación mal hecha ha causado que muchas personas  pierdan su alma.

Satanás usa cualquier cosa para desanimar la gente. Sermones pobres y aburridos de predicadores hipocritas son el número uno en tropezar a la gente.

C. Cada mensaje debe empezar en el corazón del predicador, y no copiado desde otros.

Esto no es decir que no debes usar material de otros, pero adaptalo lo mejor que puedes a tus pensamientos y presentación.

D. Cada mensaje debe ser exacto para la gente que tienes enfrente de ti al momento.

Solamente conociendo tu gente puedes discernir esto. Tu, como pastor/predicador, eres el vínculo entre ellos y Dios para que ellos escuchan lo que Dios quiere que escuchan. Debes siempre presentar mensajes que quiere Dios y no rellenar el tiempo con material de relleno.

“El predicador tiene que descubrir las necesidades espirituales, los conflictos, y los problemas de los miembros a quienes predica” (Preaching: Man and Method, 54).

II. Formando un Sermón

A. El Tema y el Título

“El título es una frase que encierra el tema, pero tiene como propósito llamar la atención e interesar a la gente en lo que se va a presentar” (La Escalera de la Predicación, 29).

El tema es lo que enfoca el sermón a una sola cosa, y impone los parámetros del sermón. Sin esta estructura rigida para mantener el sermón unido en un solo tema, el sermón puede correr de una docena de temas y doble de esto de puntos sin asociación uno con el otro, y los oyentes son perdidos totalmente.

El tema es el verdugo del sermón. Lo que no es lo más excelente a demostrar el tema verdad y convencer a los oyentes de practicar su propósito tiene que ser quitado forzosamente del sermón. Lo que no es lo mejor apoyo y exposición del tema es una distracción ni modo que buen que es.

El título es simplemente el tema en una forma concisa para que la congregación puede recordarlo luego.

El tema debe llevar toda la carga espiritual del sermón. Haz ningún punto afuera del tema. Sé rigido de quedarse adentro de las fronteras del tema.

B. Elabora los puntos Mayores

Cada sermón debe tener divisiones. Los puntos mayores deben ser lógicos entre sí. Además es mejor de tomar los puntos mayores de dos a cuatro elementos en un pasaje de Escritura y desarrollar desde allí.

Cada punto mayor debe apoyar el tema y nunca debe ser afuera del tema.

C. Rellenar los puntos con material de la Biblia.

Estudia tu bosquejo y la Biblia y encuentras versículos que apoyan el punto mayor. Si no puedes encontrar versículos, tu tema y su proposición puede ser no bíblico (si no hay material en la Biblia que apoya tal cosa).

Busca ilustraciones también. Deben ilustrar el punto mayor y nada más.

D. Al final elabora la conclusión y la introducción.

La conclusión debe “sellar el trato.” Debe ser el punto más convencente de todo el sermón. Debe ser el elemento donde demuestras más compasión y pasión.

Luego haz la introducción. Desde el final, introduce el tema.

adaptado desde http://www.iglesiadecristo.org/como-elaborar-sermones-efectivos/

La Corrida de un Sermón -junio 12, 2017 byPastor Cox

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Introducción

Muchas veces escucho a sermones de otros, especialmente los que no predican cada domingo, y pienso, “¿Qué pasó? No te dejan predicar tanto, entonces quieres darnos 2 o 3 sermones en uno, y se ve esto por la cantidad de material que presentas y por el tiempo que sobre pasas la hora?

Como pastor de mi propia iglesia, y como misionero que constantemente estoy predicando en iglesias ajenas, estoy muy sensitivo del tiempo de un sermón. Primero déjame confesar que he predicado a veces, hasta una hora, y hay en (mi pasado espero primero Dios) sermones que me ha durado por una hora y 20, hasta una hora y media. No considero estos sermones mucho éxito a la verdad. Tuve demasiado material para un solo sermón, y en un punto, empecé a dividir el sermón en dos partes (que tampoco funciona bien), y al final, es mejor reducir el material en el sermón. read this entry »

Sermones Eficaces -noviembre 28, 2016 byPastor Cox

Sermones Eficaces

Sermones Eficaces
Por David Cox

1Sa 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 

En los días pasados, a veces uno puede oír, “Tu sueñas como un sermón como el predicador, siempre tratando de convencerme de cambiar y hacer algo con mi vida”. La idea era que un sermón era por definición, un trato en que el predicador trata de cambiar la moralidad de los oyentes. Es lastima hoy en día que sermones no son así, y hasta que la percepción general del mundo hacia sermones no trae esta idea tampoco.

¿Qué es el secreto de un sermón eficaz? Simplemente sermones eficaces tienen un mensaje de Dios que el predicador hace llegar al corazón de los oyentes. Esto es una buena aplicación. Pero, como predicador, ¿Cómo creo un sermón así?

De hacer una aplicación de un sermón, primero tienes que explicar la evidencia bíblica sobre el principio y extraer este principio del pasaje o pasajes, y luego hacer el principio tan claro, de levantar la necesidad tanto de imponer este principio en nuestras vidas por medio de la Palabra de Dios, y la obra del Espíritu Santo obrando en nuestra consciencia, que el oyente no puede salir sin sentir esta obligación, y cambiar su vida.

El éxito o fracaso de hacer una aplicación queda en hacer claro una conducta, actitud, o forma de pensar tan fuerte en la mente y espíritu, que la persona siente convencido de que es la Voluntad de Dios, y va a obedecer a Dios con la ayuda del Espíritu Santo.

Muchos sermones tiene la aplicación así, “Que Dios usa su Palabra en sus vidas.” Esto no es una aplicación, sino una esperanza del predicador, (no hice mi tarea bien, pero ayudame Dios por todos modos).

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Análisis de Sermones -octubre 15, 2016 byPastor Cox

Análisis de Sermones

Análisis de Sermones
Por Pastor David Cox

En este Análisis de Sermones explico las partes de un sermón, y qué función tiene cada una, y qué deben hacer en el entero del sermón.

Introducción

Un sermón “ideal” es compuesto de varias partes. Estas partes se han desarrollado “formalmente” (para predicadores profesionales) sobre la enseñanza de predicadores experimentados a los jóvenes entrando en esto. Pero actualmente, un buen sermón es uno que (1) sirve su propósito, (2) que corresponde a las indicaciones de Dios.  En esto, buscamos en profesionales que se paran enfrente de otras personas (en un contexto religioso o no), y vemos cómo debe ser una buena presentación.

Unos pueden quejar que “somos hombres de Dios”, “podemos hacer la predicación como queremos”, pero igualmente la congregación puede quejar que si no sigues lo normal en la sociedad en presentaciones buenas, nadie va a entender lo que dices.

En esto, vemos que unos sermones en la Biblia carecen de partes que vamos a presentar, y otros si lo tienen. Es mejor que predicadores siguen las buenas normas hasta que tienen 10 o 15 años predicando antes de vagar mucho de estas normas.

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La importancia de un propósito claro -octubre 1, 2016 byPastor Cox

La importancia de un propósito claro

Introducción

Soy un pastor y misionero, y mucho de mi vida y ministerio gira alrededor de sermones. Yo hago sermones, tengo hombres en mi iglesia que también hacen sermones y yo dejo a ellos predicar, y escuchar sermones de otros afuera de mi grupo o iglesia. Pero muchas veces escucho basura en el nombre de “un sermón por un hombre de Dios.” Cuando escucho sermones así, me da ganas a escribir algo en contra de estos.

¿Qué es el propósito de un sermón?

En escuchar a muchos predicadores, he llegado a la conclusión que muchos predicadores ni tiene idea de que están haciendo hablando enfrente de la congregación. Muchos nada más quieren “lucir” enfrente de otros, porque como comunicador, son totalmente ineptos. Muchos otros no saben lo que están haciendo, y parecen que son tan soberbios que nunca pueden aprender de sus propios errores.

Dios nos presenta que la iglesia es “un rebaño de ovejas”, donde el pastor alimenta y pastorea este rebaño por medio del púlpito. Suponemos que cualquier predicador que sube al púlpito de enseñar o predicar debe avanzar la causa de Cristo en esto y no estorbarla. Pero en práctica, muchos hacen mucho daño, y no ayudan el esfuerzo nada. read this entry »

Sermones Impactantes -septiembre 24, 2016 byPastor Cox

Sermones Impactantes

Por David Cox

Una de las metas de cada predicador es de hacer sermones que impactan a la congregación. El primero y más importante elemento de un sermón que impacta es que el predicador entiende y usa el principio que la Palabra de Dios es el poder, no el predicador ni su sermón (esfuerzos). Si entendemos esto, entonces usamos las Escrituras en una forma distinta en el sermón. El elemento que cambia gente no es una broma, una ilustración, o un detalle personal, sino la exposición clara y simple de la Palabra de Dios. Solamente esto puede cambiar gente para la eternidad. read this entry »

Cox-Claridad en Predicar -agosto 4, 2014 byPastor Cox

Claridad en Predicar

Por Pastor David Cox

Si podemos ver la doctrina de la claridad de la Palabra de Dios, entonces ¿Qué tal los predicadores que confunden el mensaje de Dios? Este es un asunto crítico para contemplar para muchos predicadores. Es extremadamente estorboso de escuchar a un sermón donde se hacen un desastre del mensaje de Dios. Por ello, escribo esta exhortación a los predicadores.

1) La Palabra de Dios es clara, porque Dios la diseñó para que se entienda.

No podemos desviar de la doctrina central, que Dios, en Su poder y sabiduría, hizo Su mensaje de tal forma que es claro, para que aun los niños pueden entenderlo.

Due 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; Due 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. read this entry »

La Duración del Sermón -septiembre 29, 2013 byPastor Cox

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¿Cuánto debe durar un sermón?

Para nuevos predicadores, quieren hacer sus sermones cortos normalmente, pero en la práctica, muchos “salen de la mano” y son muy largos. Como un pastor-misionero que ha predicado por los últimos 36 años, y los últimos 30 de ellos casi 2-3 sermones por semana, déjame afirmar que la duración del sermón no tiene nada de ver con la calidad del sermón. Hay muchos consideraciones para imponer un límite correcto en tu sermón. read this entry »

Inscríbete en nuestra lista de libros cristianos gratuitos

Libros Cristianos Gratuito

Estos libros cristianos son en varios formatos, pdf, MS doc, RTF, e-Sword, theWord, mySword. Son libros cristianos para edificación y para el ministro profesional. Puede ser que hay unos libros que son comerciales (que tienes que comprar), pero los comerciales son muy pocos entre tantos. Como siempre, quien que lee un libro, debe compararlo con la Biblia para ver si es bíblico o no. No consto que todos son libre de problemas doctrinales o errores de lógica, o que viene de personas que no tienen buen testimonio. Tomo lo bueno, y deja lo no bueno. Mi propósito es de proveer una biblioteca cristiana para cristianos y ministros.

Frecuencia: Normalmente voy a tratar de enviar un noticiero cada sábado, pero puedo brincar uno u otro dependiendo si hay libros nuevos que he encontrado o no.

Nota: Estoy ofreciendo libros por medio del noticiero que 1) no voy a ofrecer en ninguno de mis sitios, estos son especiales y muy buenos, 2) si los ofrezco en mis sitios, las personas que reciben el noticiero van a recibirlos semanas o meses antes de que aparecen en mis sitios.

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Analizando el proceso de la fornicación

Sermones por Pastor David Cox

En esta serie de cuatro sermones, examinamos el proceso de la fornicación.

1. El Proceso de la Fornicación.
2. La Cosecha.
3. La Carnita
4.Definición de Fornicación.
¡Bienvenido a Predicador Bíblico!
Este sitio es dedicado a ayudar y animar a los que predican el evangelio y las doctrinas de la Biblia. Son vigilantes de la falsa doctrina, y maestros de la buena doctrina. Los temas aquí son de interés especial para el predicador, y para pastores.

Nota que este sitio es mejor enfocado en pastores y predicadores, y maestro-de-escuela-dominical.com es más enfocado en maestros de la Biblia.

¡Buenos Estudios!

El Bienestar Económico del Cristiano

por Pastor David Cox
Descripción: Este libro es un estudio sobre dinero en la Biblia, y qué debe ser nuestra actitud hacia dinero. Desde allí, formamos unas perspectivas y actitudes (basadas en las Escrituras) para guiarnos por la vida.

1. Las Corrientes debajo de las Riquezas y la Pobreza.
Ubicando dinero en la luz de la eternidad. Dios es quien que decide nuestro estado económico, con sus propósitos para nuestra vida (igual con los altos y bajos económicos). Peligros y bendiciones en ser rico, y en ser pobre.
2. Unos Consejos y Observaciones para los Ricos.
Analizando tu punto de vista y actitud hacia las riquezas. Naturalmente las riquezas pelean en contra de lo espiritual. ¿Cómo consigues lo que tienes legítimamente en la vista de Dios? ¿Cómo guardas y gastas lo que tienes? ¿Qué debes hacer con lo que consigues?
3. Avisos y Amenazas para los Ricos.
Una condición humilde es mejor que ser rico. El dar es mejor que el recibir. La codicia y avaricia son enemigos poderosos en contra a nuestras almas.
4. Unos Consejos y Observaciones para los Pobres.
¿Qué causa la pobreza? Dios como libertador de los problemas de dinero de los pobres.
5. Unos Avisos y Amenazas para el Pobre.
Dios nos manda a defender el pobre. El estado económico no lleva favor con Dios ni debe alterar las cosas en la justicia terrenal. Cómo no desmayar bajo la pobreza
6. El Pecado de Ser Ocioso y Perezoso.
Dios odia el perezoso y ocioso. Nos manda a ser diligente.
7. La Actitud Cristiano hacia el Trabajo
El trabajar duro y honesto es dado para todos para conseguir lo que tenemos. Maldiciones sobre formas incorrectas de trabajar, subsistirse, o avanzarse. Amor en relación contigo y tu dinero.
8. El Contentamiento Cristiano.
Definiendo contentamiento y como conseguirlo. Contento y disfrutando la vida es l que Dios quiere para nosotros.
9. Los Préstamos y las Finanzas.
Dios no prohíbe el prestar dinero, pero si a la usura. El ser fiado es malo. El no deber nada a nadie es nuestra meta.
10. Cómo sobrevivir tiempos Difíciles.
No robas, y no defraudes. Buscas disfrutar la vida con lo que Dios te da. Pero tu propósito en la tierra no es para disfrutar la vida sino para funcionar en los propósitos de Dios, ayudar la gente, y ser un ejemplo de Dios a ellos.
Índice de Citas Bíblicas
Apéndice 1. Protegiendo tu Patrimonio de Lobos Espirituales.
Apéndice 2. Identificando Genuinas Obras de Caridad.
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Pastor David y Tule Cox

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